Con un alegre canto de sinsontes enjaulados, con olor a flores coloridas, y con su cálida voz y sonrisa afable, me recibió en la mañana, Doña Concepción Bartuano, la querida mujer del Canajagua, “Doña Conce”, en su jardín en la casa que ocupan desde 1950.
Acompañada de su hija Marta, la madre del Primer Vicepresidente, Arturo Ulises Vallarino Bartuano, no demoró en brindarme un exquisito pedazo de piña fresca, que ella misma sale a comprar al mercado. No esperó que le hiciera la entrevista, para decirme, “te quedas a almorzar con nosotras”, invitación que acepté gustosa, por conocer los ricos platillos que en su casa encontramos.
Hacen 10 años, logré entrevistarla, para las páginas de Vistazo Internacional. Física y mentalmente, encuentro a Doña Conce, igual, la misma mujer luchadora, positiva y sobre todo, siempre alegre, con un gesto de cariño para los que la rodean y para las que como yo, que la conozco desde que tengo 7 años de edad, he podido disfrutar con ella y sus hijos, ratos de inmensa felicidad y muy grata recordación.
1. ¿Qué nos puede contar de sus años de niña y adolescente?
Lo que más recuerdo de mi niñez son mis días en Macaracas y en Canajagua, en la provincia de Los Santos. Me siento muy orgullosa de haber nacido en ese bello lugar. La comida que preparaban en casa, una rica “bilanga” (pesada de nance) unas “changas” (torrejitas de maíz nuevo) y la tortilla asada no faltaba en nuestra mesa.
En mis años mozos, recuerdo que cuando iba a los bailes con mi familia, no bailaba. Y qué, ¿se quedaba “comiendo pavo”? No niña, eso jamás, todos los amigos me sacaban, pero yo no accedía, porque no aprendí a bailar...
Si comparamos esa época con la de hoy, puedo decirte viendo a mis nietos y nietas, que todo tiempo de juventud es parecido, sólo que ahora hay más modernismo y mucha más población y actividades. También antes se guardaba más respeto a la familia. Desde niños nos enseñaban los maestros y padres los valores y el amor a nuestros familiares y mayores.
2. ¿Cuántos hijos/as tiene Doña Conce?
Tengo junto a mi y doy por eso gracias a Dios, a mis hijos, Arturo Ulises, Fernando Enrique, Juan Euribiades, Librada, Marta Mercedes y Marylín Elizabeth, quienes me han dado ya 18 nietos.
3. ¿Cuántos hijos se han dedicado a la política?
A todos les gusta, pero los que más la han vivido, son mis hijos Arturo, Juan y Fernando. Arturo ha sido legislador y actualmente, Primer Vicepresidente. Juan fue candidato a legislador. Lo llevan en la sangre. Su padre, Cucho Vallarino, también fue diputado y hombre de una larga trayectoria política.
Me haces recordar cuando salíamos con Cucho, siempre lo llamaban cuando lo veían llegar a un sitio, Cucho, Cucho y él sólo respondía, sacando una libreta y su pluma, ¿cómo te llamas? Ya sabía que le pedirían trabajo. También recuerdo unos días amargos, mi hijo Arturo, sólo tenía 5 años, y recibimos la noticia que habían abaleado a su padre en la pierna. ¡Tengo muchos ratos felices y otros de preocupación que recordar!
4. Sabemos que a Ud. le ha gustado mucho la política, ¿por qué no se animó a participar?
No me sentí preparada. Mis hijos sí lo están. Yo siempre estoy pendiente de las noticias, me mantengo al día y no dejo de informarle de todo a mis hijos a diario y conversamos. Siempre han escuchado mis consejos, disfruto mucho estos momentos con ellos.
5. En sus 85 años de vida, ¿qué recuerda de nuestra vida política y republicana que le haya impactado?
El presidente Belisario Porras me dejó muy complacida. Fue un gran gobernante. También recuerdo al Dr. Rodolfo Chiari, que en su período presidencial en 1964, defendió la soberanía de Panamá y rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos por los problemas del 9 de enero de ese año.
6. ¿ A qué se dedica la madre del Primer Vicepresidente de Panamá?
Te contará, que hago muchas cosas. Diariamente veo y escucho las noticias. Tejer, salgo de fin de semana a visitar amistades al interior. Me encanta visitar El Valle, Pocrí, Los Santos. Con los hijos y las hijas salgo de paseo.
7. ¿Qué podría usted aconsejar a las madres del siglo XXI?
Les diría que sabemos que ahora no es como antes, que la mujer no trabajaba y cuidaba la casa y a sus hijos, pero aunque tengan que salir a trabajar, no demoren en regresar a sus hogares. No pierdan tiempo en la calle, ni viendo tantos programas en la televisión. Es necesario que lleguen a sus casas y se enteren qué han hecho sus hijos, qué necesitan, conversen con ellos y compartan sus problemas.