Ya no hay hombres!", es quizás una de las frases más utilizadas entre las féminas que ya han pasado los 30 y aún no encuentran con quién compartir su éxito profesional y su independencia económica. Muchas mujeres que ya han pasado la tercera década y que cuentan con una solvencia económica respetable, enfrentan el problema de no tener a una persona con quien compartir su vida y como dirían las abuelas, el último tren está a punto de pasar.
Sin embargo, una de las grandes ventajas del nuevo siglo es que la mentalidad ha ido cambiando. Hace tres décadas, una mujer que llegaba a los treinta años sin pretendiente a la vista, era víctima de crueles comentarios, amén de las frustraciones personales que sobre ella recaían y de los desesperados intentos de una madre que entre velas, inciensos y santos, removía cielo y tierra para encontrar a un posible candidato para su desafortunada hija.
El tiempo, dicen, cura las heridas y también ha provocado grandes cambios en la forma de pensar de nosotras, las mujeres, ¡gracias a Dios! pero la temible soltería sigue siendo un tema de preocupación extrema del que hablan miles de mujeres alrededor del mundo y, sobre todo, aquéllas que decidieron ser profesionales antes que amas de casa, y ahora consideran que están pagando el precio.
En Panamá, las cifras de solteras ha ido en aumento y la edad de casarse se ha extendido de los veinti... a los treinta y tantos, nada preocupante, desde el punto de vista de la educación, porque muchas han preferido desarrollarse profesionalmente, que convertirse desde temprana edad en ama de casa, madre, esposa, etc. Esto es positivo; sin embargo, las féminas se lamentan ahora porque, según ellas, cada vez es más notable la ausencia de hombres "disponibles" es decir, solteros.
Los días de semana para las solteras "treintonas" transcurren con normalidad, el trabajo te absorbe, llegas a tu hogar y la rutina te envuelve; sin embargo, al llegar el viernes las cosas cambian completamente de color. La mayoría de tus amigas están casadas y con hijos, y algunas de las solteras ya encontraron pareja. Entonces, miras a tu alrededor, el teléfono no suena ni va a sonar, así que te resignas y tu viernes será igual que el anterior: cenarás con una amiga, irás al cine o al teatro, tal vez sola.
Quizás reflexiones negativamente y dirás que trabajas para pagar el alquiler, comprarte ropa, viajar y autofinanciarte las salidas con amigas y la pregunta siempre se mantendrá ¿hasta cuándo sola? Vannesa afirmó que llegó a los 30 con departamento propio, exitosa en lo profesional, rodeada de amigos, pero sin pareja; sostiene además que pese a todas las virtudes que tengas, si no tienes pareja, es lo mismo que ser fracasada, porque tus amigos que se casaron quieren presentarte hasta al amigo de un conocido del primo de una amiga, y no sólo ellos, tus padres preocupados esperan ansiosos el día en que "la niña", porque así te llaman, consiga novio y los más escépticos se preguntan si no serás lesbiana.
La mujer que diga "yo no necesito un hombre, no me importa el casamiento, no pensé en el tema hijos", ¡miente! El tema es que el tiempo pasa y el juego de las relaciones se vuelve más complicado. Las manías se acentúan, uno se pone más quisquillosa, aunque para ser sinceras, poco a poco deja de fantasear con el hombre ideal y se busca uno de carne y hueso. "Cuanto más grande se es, más sofisticada se vuelve la búsqueda. Lo que a los 20 años nos parecían detalles minúsculos en nuestro amorcito, a los 30 se vuelven una condición para dar por finalizado el romance", sostiene Vannesa.