En septiembre de 2001, Sharon Stone, de 58 años, sufrió una hemorragia cerebral subaracnoidea que provocó que la intérprete viviera una "experiencia cercana a la muerte", unos instantes durante los que se vio rodeada de sus seres queridos ya fallecidos mientras caminaba hacia una luz brillante.
"Me sentí como si de verdad hubiese muerto. Había un vórtice de luz sobre mí y de repente, me vi rodeada de una gloriosa luz blanca. Empecé a ver a muchos de mis amigos que ya habían fallecido. Fue un viaje real por lugares tanto de la Tierra como del más allá. Fue muy rápido, un instante después ya estaba de vuelta en mi cuerpo. Ya no tengo miedo a la muerte. La muerte es un regalo", dijo la actriz a la revista Closer.
Sharon tuvo que volver a aprender a andar, hablar y leer de nuevo, una experiencia complicada que a un mismo tiempo le ha permitido darse cuenta de que no debe temer a la muerte.