Yimara Pérez Royko ha tenido que amarrarse bien los pantalones, como se dice en buen panameño, porque casi a las puertas del estreno de "Mi nombre es Asher Lev" se le solicitó ser parte del elenco de esta puesta en escena donde tuvo varios papeles. Y, como ella goza su trabajo y además era una oportunidad fabulosa de actuar en un género que ella ama, el drama, su respuesta fue afirmativa a las productoras y directoras, Carina Weber y Malky Zebede.
Ha sido gratificante pero complicado, nos dice Yimara y nos dió detalles sobre lo que fueron los ensayos de "Mi nombre es Asher Lev", donde Joshua Manopla interpretó a Asher Lev, joven de ascendencia judía que está entre la espada y la pared porque su religión y su pasión por la pintura están en discrepancia.

"En la pieza hago 3 personajes, el de Rivkeh, que es la madre del protagonista (Asher Lev), una mujer sumisa, creyente, depresiva y persistente. También el papel de Anna que es una mujer dueña de una galería muy famosa, extrovertida y liberal. Finalmente hago Rachel, que es una modelo. De anécdotas, pues entré a menos de dos semanas de estrenar. Después de haber realizado un papel tan demandante en mi última obra Silvia, entrar al ruedo sin parar y con un drama. Yo amo trabajar el género, y esta es una pieza donde experimento todo en el escenario, 3 personajes, backstage, creo que coordinar y memorizar el hacer todo esto, en tan poco tiempo, ha sido lo más complicado. De la historia, cada vez que la hacemos, la aprecio más y más", explicó Yimara.


Más detalles
Me gustan las diferentes ‘escuelas’ o ser dirigida por personas con quien no he trabajado, pero que tienen muy buena reputación. Es como seguir aprendiendo teatro de la mano de cada director y su enfoque. Del elenco y producción, ya hemos trabajado antes, a todos los admiro y aprecio muchísimo. Un equipo realmente maravilloso y colaborador.