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Zenaida, la fuerza de un sueño

El parto fue difícil y exigió mucho sacrificio. La madre revisó a su “bebé” con cuidado...Era el primero.


Claudicar es una palabra que le es desconocida a Zenaida González Castillero, quien venció a la adversidad para poder "dar a luz" su primogénito en momentos en que otra persona se hubiera quizás dedicado a cuestionar a Dios o a dolerse de sí misma.

Su esposo y su hijo Alejandro estaban allí dándole apoyo en momento tan crucial en su vida. También, amigos, colegas docentes, estudiantes de Comunicación Social de la Universidad Santa María La Antigua, que contagiados por la ola solidaria de su profesor, el también escritor Ariel Barría, se sumaron al grupo que hizo posible la publicación y estreno de la obra, sueño largamente acariciado por Zenaida y que la parca estuvo a punto de impedir que cristalizara, pero las ganas de acariciar a su "hijo" y la magnanimidad de Dios pudieron más.

 

En el café Exedra, repleto se compartió con la novel escritora dos horas; hubo música, poesía, anécdotas, testimonios, aprecio, cariño y mucha admiración hacia Zenaida.

Hasta el benjamín de Ariel estaba que no cabía en sí de la alegría. Se reía y saludaba a todos y cuando papá hablaba, él quería llamar su atención a como diera lugar.

 

¿Sería que a su corta edad, un año, Arielito intuía que se celebraba algo especial y que una energía positiva conectaba esa noche en Exedra a los presentes en el lanzamiento de "Todo lo haré por tu amor", la obra de Zenaida en la que también aportaron granitos de arena la Prof. Ileana Gólcher, el Prof. Ricardo Ríos Torres, la Prof. Isolda De León, Rose Marie Tapia y el Licdo. Ramón Fonseca Mora y su Fundación "Ojitos de Ángel"

Ariel Barría relató cómo conoció del interés de Zenaida por escribir un libro. Ella había tomado un taller de creación literaria con la Prof. Gólcher. Luego asistió a un seminario sobre la materia auspiciado por la Fundación "Ojitos de Ángel". Posteriormente, a solicitud de la Prof. Gólcher le mostró a Barría un borrador de lo que llevaba adelantado. Confesó que lo hizo temerosa. Se imaginó al recibirlo de vuelta ver rayas por doquier.

 

Ariel leyó los manuscritos, vio que ese contenido tenía peso y la animó a continuar. Fue entonces que, según ella relató, cayó en el hospital víctima de una isquemia. No dio el brazo a torcer. Con la ayuda de Dios, la medicina, familiares y amigos, pudo acariciar su libro, hablar de él, autografiarlo...

A Ileana Gólcher la historia de su colega de letras le parece extraordinaria. Dijo que "a Zenaida la salvó la literatura".


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422763
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América