Verdades**Puede que dichas entre nosotros tengan algún impacto; pero es nada, comparado con las verdades, cuando nos la dice otro de afuera, sobre todo si se trata de la embajadora de Estados Unidos, Linda Watt. En esencia, no aludió a nada nuevo, pero la repercusión que provocó fuera del recinto de la Cámara de Comercio, donde tuvo lugar su intervención, fue mayor que el último temblor mañanero que a todos nos despertó y dejó insomnes.
Críticas**Que hay sobornos y corrupción por lo alto que ahuyentan la inversión; que hay un trato discriminatorio al aplicar la ley, que conspira contra la seguridad jurídica, cuando en igualdad de condiciones, se favorece a uno y perjudica a otro; que los legisladores son una casta intocable que da muy mal ejemplo; que la Ley de Transparencia ha quedado reducida a una triste caricatura; y que, pese a todo, tenemos ventajas para llegar muy alto.
Visión**En fin, el inventario de males los conocemos. Hace falta es voluntad social y política para erradicarlos. El próximo gobierno deberá tener, entre sus primeros puntos de agenda, el propósito de reunirse con todas las fuerzas vivas del país para elaborar una política de Estado que siente las bases para un Panamá decente y, sobre sus pilares, estructurar una moderna estrategia de desarrollo nacional y social en cuya ejecución la Nación entera se involucre.