VIOLENCIA**Se nota mayor presencia policial, pero hace falta mucho más para controlar la delincuencia que a diario sigue asaltando y asesinando a gente que se procura el sustento. Uno de los últimos fue un humilde trabajador de la construcción, muerto frente al Richard Neumann, de un balazo en el estómago, a quien confundieron con un pagador de planillas. Otra muestra dolorosa fue la joven estrella del fútbol colonense Emmanuel Ceballos.
PANDILLEROS**Pero el combate contra el crimen requiere de una mayor coordinación entre los organismos del ramo y la Administración de Justicia. Y más que eso, de trazar una política de Estado con el firme propósito de hacer de Panamá un país 100% seguro. ¿Que no es posible? Hay que ver lo que está haciendo el presidente hondureño, el también panameño, Ricardo Maduro. Ha propuesto incluso internacionalizar la lucha contra los pandilleros.
OFENSIVA**Y ya empieza a cosechar frutos. Maduro empezó elevando las penas contra los delincuentes juveniles a doce años y lanzó luego a las calles al mismísimo Ejército. Lula, en Brasil, anda en lo mismo, ya no tomándose por asalto las favelas sino ocupándolas permanentemente. Aquí hay que hacer lo mismo, pasar al ataque y no darles respiro en sus santuarios. Empecemos por San Miguelito, Tocumen, La Chorrera, David y Santiago.