VISION**Decía el padre de la historia, el filósofo griego Herodoto, que "la ingratitud es característica de los pueblos fuertes". Y se suele ilustrar como ejemplo de la validez del aserto, el caso de Churchill, quien tras liderar victorioso a Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial, el pueblo votante le negó el respaldo en las urnas forzando a su retiro. Años después, tocó el turno a De Gaulle, el caudillo francés que forjó la reconstrucción de su nación tras el conflicto armado.
ESTADISTA**Era tal su fuerza, que el Congreso aprobaba todas sus iniciativas y su pueblo las avalaba en las urnas tantas veces como quiso. Fundó la Quinta República, revirtiendo la política colonial, impuso su propia política monetaria separada del dólar, creó su propia fuerza nuclear y, a empellones, por no decir patadas, empujó a su nación hacia la modernidad. En 1968 amenazó con dimitir si no le aprobaban un referendo sobre descentralización municipal y provincial. Lo perdió.
CSS**Era demasiado avanzado para ser entendido por el pueblo, y su anciano caudillo renunció, poniendo fin a una era de logros insuperados. Años después, otro gobierno aprobó las reformas. ¿Ingratitud o tontería? Un poco de ambas. Igual nos ocurre a los panameños, aunque hay mucho de tontería. Debiéramos agradecer al PNUD su esfuerzo en el Diálogo sobre el Seguro Social; pero no somos capaces de apreciar sus aportes. ¿Será capaz el Gobierno de empinarse y adelantar algunas reformas?