La Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por su sigla en inglés) consideró hoy que el nombramiento del general Francisco Salinas, exmilitar de carrera, como director de la Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador viola el espíritu de los acuerdos de paz, firmados hace 20 años.
La preocupación de los expertos de WOLA, advierten en un comunicado, no tiene nada que ver con Salinas como individuo, sino con que con este nombramiento ya son dos las ocasiones en las que el Gobierno actual salvadoreño pone a un militar retirado a cargo de unas de las instituciones de seguridad pública del país.
"Este nombramiento podría representar un cambio de enfoque hacia medidas que privilegian acciones represivas y una mayor implicación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública", dijo Adriana Beltrán, coordinadora principal del programa de seguridad ciudadana en WOLA.
Beltrán advirtió de que el nombramiento va en contra del plan de impulso de la estrategia preventiva e integral que requiere El Salvador "para afrontar la situación de inseguridad que vive el país, tal como había anunciado el presidente (Mauricio) Funes al inicio de su Gobierno".
"La decisión de nombrar a un militar de carrera al mando de la Policía representa una violación al espíritu de los Acuerdos de Paz, los cuales establecieron una clara separación entre los roles del ejército y la policía, excluyendo a las Fuerzas Armadas de las tareas de seguridad pública, con excepción de los estados de emergencia", añadió la coordinadora de WOLA.
La Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos explicó, que según estudios recientes que llevaron acabo, el uso de las Fuerzas Armadas en el combate con la delincuencia no es efectivo, y no disminuye la violencia.
Asimismo, WOLA reconoce que en los dos últimos años se han dado pasos importantes para fortalecer la PNC, como medidas anticorrupción o mejoras en las unidades de investigación criminal.
"La historia reciente del país ha comprobado que la criminalidad y la violencia no se atacan exitosamente con políticas cortoplacistas, represivas y de mano dura que no llegan a la raíz del problema", señaló Beltrán.
Los acuerdos suscritos entre el Gobierno de Alfredo Cristiani y la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con la mediación de las Naciones Unidas, acabaron con una guerra civil en El Salvador (1980-1992) y dejó unos 75.000 muertos, 8.000 desaparecidos y 12.000 lisiados.
Veinte años después, el FMLN, convertido en partido político en virtud de los acuerdos, ocupa el poder con el presidente Mauricio Funes tras ganar las elecciones de 2009 a la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha).