Existen pólizas que no requieren de corredores porque son "pólizas automáticas" como las pólizas de seguro colectivo de vida y las de incendio que paga todo prestatario o deudor de un préstamo hipotecario con entidades financieras del sector público.
Según el abogado Guillermo Cochez, este tipo de pólizas no requieren de la asistencia de un corredor y sin embargo el Estado contrata corredores para este tipo de pólizas que ni siquiera el prestatario o deudor conoce.
Lo más grave aún es que el prestatario o deudor ni siquiera puede acudir a su "supuesto" corredor de seguros en busca de ayuda, como debería ocurrir, porque nadie los conoce y nadie sabe quiénes son, agregó el abogado.
Las entidades financieras del Estado obligan a las personas deudoras de préstamos hipotecarios a que adquieran pólizas de seguro de vida y de incendios, completamente gratis, pero en la realidad no es así, el deudor tiene que pagar cerca del 10% de la letra del préstamo para destinarlo para esas pólizas, cuyas comisiones van a parar a los corredores de seguros contratados por el Estado.
El deudor, o el asegurado, desconoce por completo los términos de la contratación para cubrirle los riesgos de vida e incendio, ya que no es parte de ese arreglo que efectúa la institución con los corredores de seguros.
"Estas pólizas las maneja la institución misma con que se adquiere la deuda y no requieren de corredor, ya que lo único que éstos hacen es recibir su cheque de comisiones mensualmente", denunció el abogado.
"Sentado en un escritorio, el corredor se limita a recibir mensualmente su pago, que oscila en más de 15 mil balboas", precisó.
En la contienda electoral pasada uno de los candidatos a presidente de la República prometió eliminar los pagos de comisiones que efectúa el Estado por manejo de pólizas de seguros .
Indicó que la nueva reforma a la ley de seguros sí obliga a las entidades públicas y empresas privadas a dar la posibilidad de que el deudor ponga su propio agente o corredor. Pero si las personas no reclaman ese derecho la institución o empresa asegura con el corredor de ellos.
CORREDORES QUE NADIE CONOCE
Los corredores de seguros, a pesar de que se llevan buena "tajada" por los pagos que efectúa el Estado por las pólizas de seguro, a la hora de que el deudor o asegurado los busca no se les encuentra en ninguna parte y se convierten en corredores de maleta, según denunciaron afectados.
Tal fue el caso que le sucedió a la señora "Vally", deudora hipotecaria de la Caja de Ahorros, y quien días antes del fallecimiento de su esposo "Luis" había pagado su prima de seguro de vida y de repente la Caja de Ahorros le comunicó que, de los B/.19 mil 900 de saldo deudor que tenía, el seguro sólo le cubriría B/.3 mil 800 porque para "ese tipo de deudores" la póliza de la compañía aseguradora que cubre el préstamo "establece claramente que los intereses de los deudores morosos no podrán ser capitalizados ni formarán parte de la suma asegurada".
Esta fue la versión que le dio la Caja de Ahorros a la señora "Vally", quien desesperadamente no encontró jamás a su corredor de seguro para que la asistiera en este caso y sin embargo, tuvo que pagar los servicios profesionales de un abogado.
El último recibo de pago expedido por la Caja de Ahorros, días antes de la muerte de su esposo, acreditaba a la señora "Vally" como asegurada, pero resulta que ni siquiera en su escritura de compraventa y de hipoteca se hace mención a seguro de vida alguno, más que en el recibo de pago de su mensualidad en donde se pagaba en concepto de seguros de vida y de incendio.
"El deudor ni siquiera puede acudir a su supuesto corredor de seguros en busca de ayuda, como debería ocurrir, porque todos sabemos con qué criterios se manejan este tipo de pólizas tan significativas para las aseguradoras y para sus respectivos corredores", expresó el abogado defensor de "Vally" en una carta enviada a la compañía de seguros que cubría la póliza.
Finalmente, los abogados de la señora "Vally " intercedieron ante la compañía aseguradora de las pólizas de la Caja de Ahorros para que la entidad financiera del estado la reconociera como beneficiaria del seguro de vida por la suma fijada entre su difunto esposo y la Caja de Ahorros.