Especialistas del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá identificaron desplazamientos importantes en el sector sur del sistema de fallas Azuero-Soná y realizan estudios para documentar las deformaciones y comprender mejor la actividad sísmica de la región.
El director de la entidad, Néstor Luque, explicó que un equipo de especialistas se trasladó a los sectores afectados por el sismo, para verificar el estado de las estaciones sísmicas existentes e instalar nuevas estaciones en Soná, Quebrada Grande, Mariato, Quebro y Macaracas.
Señaló Luque que los especialistas de Geociencias también identificaron en inspecciones in situ desplazamientos importantes en el sector sur del sistema de fallas Azuero-Soná, hacia Tonosí y el área meridional de Los Santos.
Las mediciones y los registros recopilados permitirán documentar los cambios provocados por el terremoto y ampliar la información científica disponible sobre el comportamiento del sistema de fallas de Azuero-Soná.
Luque indicó que los estudios incluyen el análisis de imágenes satelitales y verificaciones sobre el terreno para identificar deslizamientos y otras afectaciones relacionadas con el sismo.
Uno de los desafíos de la investigación es establecer con qué frecuencia se producen terremotos de gran magnitud en esta falla. Según explicó el director, los registros instrumentales disponibles todavía son insuficientes para determinar con certeza los intervalos entre estos eventos, por lo que también es necesario analizar las evidencias geológicas de terremotos ocurridos en el pasado.
Mientras avanzan las investigaciones, Geociencias advirtió sobre el riesgo de deslizamientos en sectores donde ya se han registrado estos fenómenos. Las lluvias pueden saturar el suelo y favorecer nuevos desprendimientos, por lo que recomendó a la población mantenerse alejada de las áreas afectadas.
Los resultados de esta gira científica contribuirán a identificar sectores vulnerables y generar información para apoyar la evaluación de riesgos y las medidas de prevención ante futuros movimientos sísmicos.
Hasta las 7:45 a. m. del 23 de octubre, el Instituto de Geociencias contabilizaba un promedio de 1,039 réplicas desde el terremoto del 9 de octubre, lo que mantiene activo el seguimiento de la evolución sísmica en la región.