La hora de definir al mejor equipo de la Conferencia Este tuvo su cita en el Amwy Arena de Orlando y los Celtics de Boston llegaron para demostrarle al local, de los Magic, que eran los campeones de liga, que habían superado la crisis de juego y volvían a ser ganadores.
La lección fue completa, con un excelente juego de equipo tanto en defensa como en ataque para al final de los 48 minutos conseguir una cómoda victoria por 80-90, la séptima consecutiva después de haber perdido cuatro seguidos, su peor racha de la temporada.
El alero Paul Pierce, con 27 puntos, 10 rebotes, cuatro asistencias y dos recuperaciones de balón, lideró el ataque de los Celtics (36-9), el equipo de la NBA con mas triunfos, la mejor marca, empatado con los Cavaliers de Cleveland (32-8).
El veterano Kevin Garnett, que antes del partido recibió la noticia de ser elegido por duodécima vez al Partido de las Estrellas, respondió con 16 puntos, los mismos que consiguió el ala-pívot Glen Davis, su mejor marca de la temporada, para convertirse en el factor sorpresa del partido.
Davis hizo una gran labor dentro de la pintura al ocupar el puesto del titular Kendrick Perkins, con problemas de personales, y quedar libre de marcaje por parte de la defensa de los Magic que le dejaron tirar ocho veces a canasta y anotó seis para estar perfecto 4-4 desde la línea de personal y capturó cuatro rebotes.
El escolta Ray Allen aportó 12 puntos para completar la lista de cuatro jugadores de los Celtics que anotaron en doble dígitos y dejaron a los Celtics con un 46,7 por ciento de cierto en los tiros de campo, comparado al 38,2 de los Magic, que tuvieron un 31,8 (7-22) de triples por cero del equipo de Boston (0-6).
Pero los Celtics dominaron los rebotes con 40 por 36 y el base Rajon Rondo hizo también una gran labor bajo los aros al conseguir la captura de ocho balones, el segundo mejor del equipo.
Como había anticipado el entrenador de los Magic, Stan Van Gundy, los Celtics eran el equipo que mejor defensa jugaba en la NBA y su equipo pudo comprobarlo de primera mano, porque en todo momento los maniataron a la hora de hacer sus tiros a canasta o intentar las penetraciones.
La gran figura de los Magic, el pívot Dwight Howard, que antes de comenzar el partido recibió la noticia de ser el primer jugador en la historia de la NBA que había superado la barrera de los tres millones de votos (3.150.181) para el Partido de las Estrellas, no pudo celebrarlo con su equipo porque fue anulado por la defensa de los Celtics.
Howard tuvo que conformarse con un doble-doble, pero sus 11 puntos y 11 rebotes no fueron suficientes para evitar la derrota que rompió a los Magic (33-9), la tercera mejor marca de la Conferencia Este, una racha de siete triunfos consecutivos.
El alero turco Hedo Turkoglu, con 22 puntos, lideró el ataque de los Magic, que también tuvieron la aportación de 20 puntos que consiguió Rashard Lewis y 17 del base Jameer Nelson, pero tampoco fueron suficientes para que los Magic evitasen tener la menor anotación de la temporada, que la tenían en 82.
"Hay que darle crédito a los Celtics, hicieron un gran trabajo defensivo y nosotros nunca controlamos el ritmo del partido", comentó Van Gundy. "Hemos aprendido una lección de cara al futuro".
Los Celtics se fueron al descanso con la ventaja parcial de 36-44 y los Magic sólo habían logrado un 32 por ciento de cierto en los tiros de campo para tener la peor anotación en los dos primeros cuartos para un partido de la presente temporada.
Esta temporada, los Magic han tenido siete partidos en los cuales han conseguido en algún cuarto 36 ó más puntos.
Por su parte, Doc Rivers, entrenador de los Celtics, que antes de ir a Boston dirigió a los Magic, dijo que su equipo había hecho un gran partido.
"Jugamos de manera inteligente, nunca perdimos la concentración y sobre todo trabajamos muy duro en defensa", explicó Rivers. "La aportación de Glen fue muy importante para nosotros".
Los Celtics dejaron en 33-1 su marca cuando consiguen al menos 90 puntos y tienen 3-8 cuando no superan esa barrera.
El partido que generó un lleno completo en el Amway Arena de Orlando, y entre los aficionados que acudieron a presenciarlo se encontró el golfista Tiger Woods.
Unos asientos detrás de Woods también se encontraba la estrella del golf femenino, la estadounidense Paula Creamer.