Un tribunal paraguayo absolvió hoy al sacerdote salesiano español José Antonio Rubio de dos delitos de estafa y abuso de confianza en la ejecución en 2004 de un programa social financiado por la Unión Europea (UE).
El tribunal, con el voto a favor de dos de sus tres jueces, absolvió también a los otros cinco procesados por considerar que la fiscalía no demostró las acusaciones de haber "sobrefacturado" la ejecución de un programa para dotar de agua potable y saneamiento básico a comunidades pobres.
Rubio, en prisión domiciliaria por una condena de cinco años y medio en otro proceso vinculado con el mismo proyecto, había sido acusado de haber facturado 137.000 dólares de más en la construcción de nueve pozos de agua.
La fiscal de la causa, Victoria Acuña, solicitó cinco años de cárcel para Rubio y su ayudante en el proyecto, Sócrates Garcete, cuatro para el ingeniero Jorge Marín, ejecutor de las obras, y de dos a seis años para las arquitectas Eliza Vera, Mirna Ayala y Rocio Mendoza, estos últimos como presuntos cómplices.
Rubio, de 63 años y muy conocido en Paraguay, donde reside desde hace 25 años por sus proyectos de viviendas sociales, ha sostenido que fue engañado por sus colaboradores y que, en todo caso, se habría incurrido en falta administrativa.
El sacerdote fue declarado culpable por el desvío en 2004 de 14.000 millones de guaraníes (2,3 millones de dólares al cambio de esa época) de un fondo de 3,2 millones de dólares también financiado por la UE para la construcción de 50 pozos de agua potable en localidades rurales.
Una cámara de apelación ratificó el 6 de mayo pasado la condena de cinco años y seis meses de prisión dictada en agosto de 2007 contra Rubio.
La Cámara de Apelación también reiteró en esa ocasión la condena a cinco años y medio de cárcel para los paraguayos Sócrates Garcete, codirector del proyecto de potabilización de agua en comunidades pobres denominado Ysacá, y de Rubén Ramírez Cataldo, quien fue condenado a cuatro años y seis meses como cómplice de ambos.