Acerca a la Iglesia y el Estado en México

Juan Pablo II sabía que para restablecer relaciones con México no sólo había que luchar contra añejas disposiciones constitucionales, tenía además que acabar con una tradición anticlerical que se fortaleció tras la Revolución en 1920, con el ascenso del fundador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Plutarco Elías Calles. Este partido estuvo 60 años en el poder.


EL PAPA Juan Pablo II protagonizó el histórico acercamiento entre la Iglesia y el Estado mexicano, que estaban prácticamente divorciados desde mediados del siglo XIX, cuando se promulgó la primera Constitución de este país.
Después de 134 años en los que oficialmente no se tenía ningún contacto, el gobierno del presidente Carlos Salinas reestableció en 1991 las relaciones con el Vaticano, modificando el artículo 130 de la Constitución, que entre otras prohibiciones, limitaba la actuación pública de los ministros de culto.
Desde el inicio de su papado, Juan Pablo II se propuso acabar con las simulaciones que prevalecían en México, un país mayoritariamente católico, en el que de aplicarse la ley con rigor, él mismo hubiera sido arrestado en su primera visita al país, en 1979.
En el periodo de 1857-1859, con la primera Constitución, y las posteriores Leyes de Reforma del entonces presidente Benito Juárez, México prohibió la participación política de los sacerdotes, quienes desde entonces no tenían derecho a votar en las elecciones, ni a pronunciarse en materia política.
En 1991, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari presentó una propuesta en el Congreso, a través de la cual México modificó el hasta ese momento intocable artículo 130 de la Constitución, abriendo la puerta al restablecimiento de las relaciones con el Vaticano y eliminando contradictorias disposiciones que prohibían las manifestaciones religiosas en público, pero que de hecho no se cumplían.
En su primer viaje a México, Juan Pablo II se movió libremente por varios estados del país, pero sin ser acompañado por autoridad alguna.
Para su segundo periplo a México en 1990, el Papa ya había avanzado bastante con las autoridades mexicanas, a través de los oficios del Cardenal mexicano Javier Lozano, actual presidente de la Pastoral para la Salud del Vaticano.
Desde entonces, la fascinación mexicana por el Papa no hizo más que crecer, hasta alcanzar su punto culminante en la visita de agosto de 2002, cuando declaró santo a Juan Diego, el indígena al que según la leyenda se le apareció la Virgen de Guadalupe.


fecha edicion
old id
191374
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América