La Royal Society advirtió hoy de que sería necesario invertir 41.000 millones de dólares (31.000 millones de euros) al año en educación y planificación familiar en países en desarrollo para ralentizar el crecimiento demográfico, que se estima llegará a 10.000 millones de personas a mediados de siglo.
Esta es una de las conclusiones del informe "People and the Planet" (Las personas y el planeta) presentadas hoy en una rueda de prensa en la sede londinense de esta institución científica.
El estudio, elaborado por una veintena de expertos internacionales en ciencias sociales y naturales, aborda los retos demográficos y económicos que tendrá que afrontar el planeta en el siglo XXI.
"El mundo tiene una decisión muy clara que hacer", afirmó John Sulston, jefe del equipo de trabajo y premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2002.
"Podemos elegir hacer frente a los problemas parejos de población y consumo, equilibrar el uso de recursos hacia un modelo más igualitario y replantear nuestros valores económicos. O podemos elegir no hacer nada y dejarnos arrastrar hacia una serie de problemas económicos, socio-políticos y medioambientales y un futuro más desigual e inhóspito", añadió Sulston.
La sostenibilidad del planeta depende de lograr un mejor equilibrio entre población y consumo, subrayó el Nobel.
Las estimaciones del estudio apuntan que hasta 2050, la población mundial crecerá en 2.300 millones de personas, que vivirán mayoritariamente en las ciudades.
Este incremento equivale a que los países en vías de desarrollo construyesen una ciudad de un millón de personas cada cinco días de aquí al año 2050.
Solo en África, hacia final de siglo la población habrá aumentado en 2.000 millones de habitantes.
Para ralentizar este proceso, Sulston defiende una combinación de educación y planificación familiar en los países con mayor población a fin de que las mujeres tengan capacidad de decisión sobre el número de hijos que desean tener.
Así, estima que sería necesario invertir anualmente alrededor de 7.000 millones de dólares (5.300 millones de euros) en planificación familiar y 34.000 millones de dólares (25.700 millones de euros) en educación.
"Estas dos medidas unidas funcionan y permitirían frenar el crecimiento demográfico, lograr un mejor equilibrio entre población y recursos y aumentar el número de personas que abandona los umbrales de pobreza", afirmó Eliya Msiyaphazi Zulu, director ejecutivo del Instituto Africano de Políticas de Desarrollo.
En países como Ruanda, la aplicación de estas medidas permitió que en diez años el porcentaje de mujeres que utilizaban métodos anticonceptivos creciese del 10 al 55 por ciento, argumentó Zulu.
El informe indica asimismo que un niño de un país desarrollado consume entre 30 y 50 veces el agua de un menor en un país en vías de desarrollo, y pronostica que en 2025 un total de 1.800 millones de personas vivirán en países o regiones con escasez de agua.
Además, apunta otros datos como que los países ricos producen 50 veces más emisiones de dióxido de carbono (CO2) que aquellos con menos ingresos.
Sulston apostó también por la creación de un nuevo sistema de medida del nivel económico, alternativo al Producto Interior Bruto (PIB), que incluya los recursos naturales.