Por lo menos un centenar de indigentes con causas abiertas contra las autoridades chinas que residen en Pekín fueron acosados en las últimas horas, una semana después de que un informe desvelara la existencia de una red de cárceles ilegales donde se encierra y maltrata a estos denunciantes.
Liu Dejun, un activista que se ocupa de ayudar a estos indigentes, explicó a Efe que funcionarios municipales de Pekín acompañados por policías entraron en el barrio donde residen estos indigentes y les robaron sus pocas ropas y las mantas con las que se protegen del frío.
Estos ciudadanos se conocen en China como "peticionarios", campesinos que se acogen a una ley imperial mediante la cual podían reclamar ante el poder central las disputas contra sus gobernadores que no habían sido resueltas.
La mayoría de ellos tienen causas abiertas por corruptelas de las autoridades locales, pero también por intimidaciones, expropiaciones ilegales de sus tierras y otras injusticias frecuentes en China.
Miles de estos peticionarios viven prácticamente a la intemperie en el barrio pequinés de Fengtai, en los alrededores de la Estación Sur, a la espera de una respuesta del Buró de Cartas y Peticiones, cuya sede está en el barrio.
Según explicó Liu, los funcionarios entraron en la zona, fuertemente controlada por la policía, ayer por la noche.
Debido a las bajas temperaturas que registra la capital china, de hasta 7 grados bajo cero, algunos de ellos, quienes tienen algo de dinero, "han tenido que ir a hospedarse a hostales baratos, donde pagan 5 yuanes por noche (0,73 dólares, 0,5 euros)", explicó este activista, que lidera un grupo de ayuda a indigentes.
"El resto duerme a la intemperie. Les hemos comprado unas mantas, y mañana enviaremos más", agregó.
Contactada por Efe, la comisaría del distrito de Fengtai dijo no saber nada de esta situación.
La semana pasada, la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) publicó un detallado informe sobre cómo por lo menos 10.000 de estos peticionarios han pasado por una red de cárceles ilegales chinas en las que fueron retenidos ilegalmente, intimidados y torturados.
Aunque el Gobierno ha negado reiteradamente la existencia de estas prisiones, conocidas en China como "cárceles negras", en agosto pasado una joven peticionaria fue violada en una de ellas en Pekín, y su atacante, uno de los matones que pagan las autoridades locales, ha sido detenido.
El gobierno central recibió entre 2003 y 2007 más de 10 millones de denuncias de este tipo, con un aumento exponencial con respecto al periodo anterior, lo que indica el descontento creciente de la población y la necesidad del régimen del Partido Comunista de contener a estos descontentos.