La Coordinadora Civil, que aglutina a 600 organismos cívicos, y un dirigente de la oposición acusaron hoy de "injerencista" y de "promover la impunidad de la corrupción" al representante en Managua del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Alfredo Missair.
En sendos comunicados, la Coordinadora Civil y el portavoz del opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Leonel Teller, rechazaron unas declaraciones del diplomático sobre los cuestionados comicios municipales celebrados en noviembre pasado en Nicaragua.
"Hay que mirar hacia adelante, y lo que ocurrió el año pasado o no ocurrió, es un asunto que no se puede deshacer, sino que hecho está, para bien, para mal, o para como cada uno lo juzgue", expresó recientemente el representante de la ONU en Nicaragua.
Esas declaraciones de Missair fueron recogidas con beneplácito por el Gobierno de Daniel Ortega, que consideró que esa postura del representante de la ONU es que "ya el pasado, pasó".
"¿Quién es Missair para venir a opinar sobre el fraude electoral y sobre lo que los nicaragüenses debemos o no debemos hacer? Si es por mí, que se vaya de Nicaragua y que el Sistema de Naciones Unidas envíe a un verdadero diplomático que no ofenda la dignidad de los nicaragüenses", manifestó el portavoz del PLC, Leonel Teller.
Teller dijo que su colectivo pedirá a la Comisión del Exterior de la Asamblea Nacional que revise ese caso y que en el partido analizarán si lo declaran persona no grata.
En tanto, la Coordinadora Civil demandó a Missair respetar a los nicaragüenses y "retractarse públicamente".
"Ningún Gobierno, ningún representante internacional, ningún Poder del Estado está por encima de la soberanía nacional y la institucionalidad del país", señaló ese grupo de organismos cívicos.
Según la Coordinadora Civil, que es una organización sin fines de lucro, las declaraciones de Missair sobre las elecciones municipales "promueven la impunidad de la corrupción y el sometimiento de la soberanía ciudadana".
Ese grupo de organismos recordó al diplomático que "una parte importante" de los nicaragüenses ha expresado su descontento y desconfianza con el Poder Electoral, reclamándole profesionalismo y respeto a los resultados de las votaciones del 9 de noviembre de 2008.
En esos comicios obtuvo la victoria el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Ortega en 105 de 146 municipios, incluida Managua.
La oposición liberal rechaza y desconoce totalmente estos resultados con el argumento de que antes, durante y después de estos comicios hubo violaciones a la ley, irregularidades y "un fraude masivo", por lo que piden su anulación o un recuento de votos.
El recuento de votos ha sido planteado, además, por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, pastores evangélicos, empresarios, intelectuales, sindicatos y la UE, entre otros.