Afganistán pidió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que acepte levantar las sanciones a los miembros de la insurgencia talibán que renuncien a la violencia y pasen a respaldar el Gobierno.
El embajador afgano ante la ONU, Zahir Tanin, anunció la petición de Kabul durante una reunión del máximo órgano de las Naciones Unidas dedicada a la grave situación que atraviesa el país de Asia Central.
"El Gobierno de Afganistán sigue comprometido con la reconciliación y reintegración de antiguos combatientes", aseguró en su intervención Tanin, quien señaló que los posibles beneficiados por estas medidas de gracia deben abandonar la violencia y comprometerse con la pacificación del país.
El representante diplomático agregó que medidas como esta son necesarias para poner fin al conflicto afgano, ya que "la paz y la estabilidad no se pueden alcanzar mediante el uso exclusivo de medios militares".
Por ello, pidió a los quince países miembros del Consejo de Seguridad que aprueben un mecanismo que permita, a petición de Kabul, retirar a individuos de la lista de sancionados que elabora el comité del organismo sobre la red terrorista Al Qaeda y los talibanes.
Este régimen creado en 1999, y reforzado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU., congela los activos financieros de los individuos y entidades sancionadas, además de prohibirles viajar fuera de su país o adquirir armas y material que pueda ser empleado con fines militares.
El saliente enviado especial de la ONU a Afganistán, Kai Eide, respaldó en su intervención ante el Consejo el nuevo énfasis que el presidente afgano, Hamid Karzai, quiere darle a la reconciliación nacional.
"Se debe lanzar un proceso de paz y reconciliación que forme parte integral de la agenda política", dijo el diplomático noruego, que dejará el cargo el próximo marzo tras dos años en Kabul.
Eide reiteró su disposición personal a "reunirse con quien quiera y donde sea para promover la reconciliación".
Varios miembros del Consejo de Seguridad también expresaron su respaldo a los esfuerzos de Karzai por tender la mano a los sectores más moderados de la insurgencia talibán, aunque no se pronunciaron en concreto acerca de la petición del embajador afgano.
"Permítanme subrayar un elemento crucial de nuestra política estratégica: el apoyo a los esfuerzos afganos para reintegrar a talibanes que renuncien a Al Qaeda, depongan las armas y participen en el proceso político constitucional", señaló en su discurso la embajadora adjunta de EE.UU., Rosemary DiCarlo.
La reconciliación es uno de los ejes centrales de la nueva agenda política anunciada por el presidente Karzai el pasado noviembre, tras jurar el cargo para un segundo mandato.
El gobernante abrió sus brazos a todos los "compatriotas desencantados que desean regresar a sus hogares, vivir en paz y aceptar la Constitución", en alusión a los talibanes que no están "directamente relacionados con el terrorismo internacional".