Agallas e innovaciones en el Hospital Santo Tomás


El nuevo director del Hospital Santo Tomás sólo tiene 25 días en el cargo. Es muy poco tiempo.
Sin embargo, tanto gremios médicos como el personal bajo su cargo, han ponderado su gestión. Es más, ya se ven resultados de su trabajo al frente del hospital más complejo del país.
El sabe que en poco tiempo ha logrado innovaciones en la administración que en 74 años no se pudo lograr. Para ello ha tenido un punto a su favor: ha ejercido y sigue ejerciendo su especialidad, lo que le convierte en un gran conocedor de la problemática del hospital.
Quizás en eso se basa el nuevo director, cardiólogo Roberto Blandón, para asegurar tajantemente que este centro hospitalario ha sido, es y será un botín político y, por tanto, se ha utilizado para satisfacer el hambre política del ministro de turno.
Esto ha sido así desde 1963 y 64, cuando se nombraban botellas para que el ministro pudiera llenar su cuota política de empleos, informó.
Mientras esta situación no desaparezca, no se solucionará el problema que tiene el Hospital Santo Tomás, que fue creado por el expresidente Belisario Porras, quien en su tiempo fue muy criticado por haber tenido esa extraordinaria visión futura de construir un hospital que sólo unos 20 años después había crecido tanto que justo cuando él necesitó internarse antes de morir, no había ni siquera un cuarto desocupado que se le pudiera asignar.
En ese hospital, hasta hace poco, se nombraba como director a quien el ministro de turno consideraba de confianza, porque era eso, "un cargo de confianza", concepto que según el periodista Stephen Canitz, es anacrónico, porque en el mundo de hoy, debe ser un cargo de competencia, o como agrega el doctor Blandón, refiriéndose a un artículo del periodista Canitz, un cargo de desconfianza.
Eso significa que el ministro de turno no escuchará a un amigo o familiar decirle lo que él quiere oír por haberlo nombrado en el cargo, sino que escuchará de un especialista lo que él debe saber.
En este marco de "cargo de desconfianza" se hizo su nombramiento, aseguró el doctor Blandón.
De lo que se trata, informó, es de salvar el gran barco que es el Hospital Santo Tomás, que no fue conducido en forma adecuada por parte de muchas de las administraciones anteriores.
El doctor comparó al hospital con un buque en el que él es el capitán que trata de navegar en aguas tranquilas, detectando las tempestades; los médicos, enfermeras y personal administrativo es la tripulación que atiende de la mejor manera a los pasajeros, y los pacientes son esos pasajeros. Entre la tripulación y el capitán del barco se encargan de llevar a los pasajeros a buen puerto.
Una de las fórmulas para lograr salvar el barco es haciendo cambios sustanciosos. El primero de ellos, informó Blandón es que por primera vez en 74 años los jefes de servicios no han sido escogidos de a dedo.
El, desde su llegada a la dirección médica, ha realizado reuniones con cada uno de los departamentos y se ha sometido a concurso, tomando como base los créditos académicos y la experiencia de los participantes, cada una de las jefaturas de servicios.
Posteriormente, todos esos jefes de servicios seleccionados por concursos, eligieron al jefe de cada departamento.
El cardiólogo puso como ejemplo al Departamento de Medicina. Este está compuesto por los servicios de Medicina Interna, Psiquiatría, Dermatología, Cardiología, Neumología, Endocrinología, Hematología, Gastroenterología , Nefrología, entre otros.
Todos los jefes de estos servicios eligieron al jefe del Departamento de Medicina, es decir, quedó en la posición una persona ya conocida y lo suficientemente capacitada y certificada para regirlo.
Con este método se ha introducido lo que se conoce como la técnica de colaboración de los diferentes departamentos en la administración médica, lo que es muy eficaz, indicó Blandón.
De esta forma, profesionales que han sido reconocidos en Estados Unidos, donde han ocupado posiciones muy destacadas, y que en Panamá no habían sido tomados en cuenta, ahora son jefes de departamentos.
Por otra parte, también por primera vez se ha dado una copia del Presupuesto del hospital, detallado y redactado de manera sencilla para que todos puedan entenderlo, a cada jefe de servicios.
Así, cada cual sabe con qué cuenta para trabajar.
El hospital cuenta con un presupuesto de 25 millones 703 mil 584 balboas para este año.
Y he aquí que se da una situación increíble y hasta burlesca: hay dinero para trabajar, pero la burocracia es tanta que hasta para comprar un medicamente que cuesta 120 balboas, hay que esperar meses.
En pocas palabras, el problema no es la falta de presupuesto, sino el procedimiento estipulado en el Código Fiscal para realizar las compras necesarias. En dos palabras: Excesiva burocracia.
El doctor Blandon puso como ejemplo la compra de un medicamento que cuesta 121 balboas. Para hacer la solicitud se requieren siete firmas de distintas secciones, además del sello de "comprometido" para poder apartar el dinero para la compra. Eso toma varios días.
Luego, la Ley 56 de 27 de diciembre de 1995 (ya modificada), establece que hay que poner un aviso en lugar visible para que los que suministran puedan participar en el concurso de compra. Estos tienen 10 días para responder al hospital.
Eso sólo es para el primer paso de la solicitud. El trámite completo dura de 30 a 245 días.
Blandón sonríe y se pregunta si lo que el paciente necesita es el Código Fiscal o una medicina que alivie sus males.
Fue enfático cuando dijo que entre los médicos y el personal no hay ningún problema. Todos, sin excepción quieren trabajar. Por eso él lucha para que puedan hacerlo. Sobre todo, porque él mismo vivió la situación de que en Cardiología tienen un aparato muy sofisticado que trabaja con una tarjetita que cuesta unos cuantos dólares. Pero se pasaron tres años y no se pudo comprar la tarjetita.
En este punto hay que aclarar que si alguien dona dinero o insumos al hospital, puede tener problemas. La ley del hospital no permite las donaciones, a diferencia del Hospital del Niño.
Pos si fuera poco, en todo esto influye la política porque los intereses personales son primero que las demandas del nosocomio.
Para acabar con esta situación, el doctor Blandón está convencido de que lo único que necesita el hospital es un Patronato, porque de esta forma la política no puede interponerse.
Antes, hablar de un Patronato era casi una ofensa, pero ahora se trabaja en esa dirección y se ve el asunto con otros ojos, señaló el cardiólogo.
Se molestó por el hecho de que se trata de culpar a los médicos del hospital por la situación que se confronta actualmente.
Recalcó que si él fuera político le daría el Patronato a los médicos para que éstos demuestren lo que pueden y están dispuestos a hacer.
Hizo este señalamiento porque está cansado de que los políticos quieran atacar a los más vulnerables que son los médicos que atienden a los pacientes.
Enfatizó que en esto no culpa a la ministra Aida de Rivera porque la considera una mujer muy inteligente. Los que la asesoran son los mal intencionados y además creen en sistemas obsoletos o que ya no existen.
El cree que también es necesario crear un hospital Santo Tomás que trabaje conjuntamente con el Ministerio de Salud, pero que a su vez tenga autonomía gerencial y que como condición a esa autonomía se aplique la carrera administrativa.
Este médico que critica asesores y no se permite callar lo que cree que debe decir, asegura que sólo maneja el hospital con sentido común.
CRITICAS A LOS MEDICOS
Pese a todo lo anterior, hay quien lo cataloga como buen director, pero también achaca parte de la culpa por los problemas, a los médicos, especialmente a los especialistas.
El doctor Jorge Montalván, refiriéndose al nombramiento del personal de ese nosocomio, reconoció que en este aspecto sí hay duplicidad de funciones entre el ministerio y la Caja de Seguro Social porque en el hospital del Seguro hay personal especializado (médicos) en exceso, mientras que en el hospital Santo Tomás falta personal.
Desde hace tiempo se ha paliado la situación con personal temporal que tiene la misma función que el permanente. El problema, a su juicio, es que muchas veces ese personal permanente o temporal no hace su trabajo o lo hace deficientemente. Los problemas de equipo y personal se había visto anteriormente sólo de manera parcial, ahora se hace integralmente, de acuerdo con Montalván, para ponerle el cascabel al gato.
De esta idea surgió la ley de CONSALUD, mediante la cual se busca librar a las instalaciones de salud de dos anclas. La primera de ellas es el Código Fiscal, desde el punto de vista de los pasos burocráticos y el manejo del funcionariado, que involucra unas 32 leyes especiales (como la de los médicos, enfermeras, laboratoristas, etc.) aparte de la ley de los empleados administrativos.
Esta situación va ligada estrechamente con la primera, que es la que permite que las casas productoras no sean transparentes en su manejo con el Gobierno y además, permite que las casas que venden dilaten innecesariamente el proceso de compras.
La otra gran ancla es que el funcionariado técnico o especialista, como los médicos, no rinden lo que deben rendir porque su salario no depende de su rendimiento, sino de las leyes. Esto trae como consecuencia que el médico que sí cumple, se aburre de ser el tonto útil y cae en la misma situación de bajo rendimiento, si bien la mayoría sí cumple.
Informó que los especialistas no dicen que a todos se les hace un aumento anual de un 6% de su salario.
CONSALUD permitiría comprar mediante el proceso de compra de la empresa privada, aunque fiscalizado por Contraloría y también permitirá comprar servicios profesionales con el criterio de la empresa privada. Por tanto, el médico que no rinde, se va y el que sí rinde, que es la mayoría, se queda, argumentó.
Este sistema sólo se está ejecutando completamente en San Miguelito, pero para los demás hospitales hay que hacer una reglamentación para exigir rendimiento de los funcionarios sin infringir las leyes actuales.
Ponderó la actuación de la ministra de Salud al nombrar a un nuevo director en el Santo Tomás y permitirle aportar soluciones al problema organizativo que existe y a la vez reorganizarse.
"Es necesario no seguir pegándonos la mentira de que si no hacemos responsable al funcionario podemos tener eficiencia y no seguir pegándonos la mentira de que si no compensamos fondos con la Caja y no la equipamos, podemos funcionar bien, resaltó la fuente.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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