El alcalde de la capital boliviana Sucre, el opositor Jaime Barrón, presentó hoy su renuncia al cargo, un mes después de que el partido del presidente Evo Morales lo suspendiera para que enfrente un juicio por la denuncia de que instigó a radicales a la agresión de grupos indígenas.
Barrón presentó una carta con "su renuncia irrevocable" ante el concejo municipal y se prevé que en un plazo de 90 días se convoque a nuevos comicios para elegir la nueva autoridad municipal de la capital constitucional de Bolivia, informaron hoy medios locales.
Hasta entonces, continuará como alcaldesa interina la oficialista Verónica Berríos, quien asumió el cargo el 18 de junio pasado en una sesión marcada por los insultos y las agresiones entre concejales del oficialismo y la oposición.
Sucre es la capital nacional, pero allí sólo reside el Poder Judicial, mientras que La Paz están el Ejecutivo y el Legislativo.
Contra Barrón hay una acusación judicial por una supuesta instigación de desórdenes, lesiones, amenazas, vejaciones y torturas contra indígenas seguidores de Morales, ocurridos en mayo del 2008.
Barrón, quien fue electo el pasado 4 de abril, dijo hoy a los medios que estaba a la espera de que prosperase el recurso legal que presentó contra las denuncias en su contra, pero al considerar que la justicia es "manejada" por el Gobierno, decidió dimitir.
"Esto es un golpe a la autonomía municipal, se ha violentado la Constitución Política del Estado. Tengo ética, soy hombre de paz, no de confrontación. En ese sentido cumplo con la población. No es una derrota porque la lucha por la democracia no es derrota", aseveró.
La oposición denunció que el caso de Barrón es una muestra de que el partido de Morales está usando varios recursos legales y administrativos para sacar a opositores de los cargos que ganaron en los comicios de abril.
El Gobierno de Morales ha presentado denuncias contra tres gobernadores opositores y el alcalde de la ciudad de Potosí, el ex candidato presidencial opositor René Joaquino, todos investigados por supuestos actos de corrupción, que ellos han rechazado.
En los comicios de abril, la alianza de izquierdistas e indigenistas de Morales sólo consiguió el control de las alcaldías de Cochabamba, El Alto y Cobija, mientras que otras siete capitales departamentales fueron ganadas por fuerzas opositoras.
El oficialismo también ganó seis de las nueve gobernaciones del país, en tanto que quedaron en manos opositoras las de Santa Cruz, Beni y Tarija.