Los desechos que no son depositados en tinacos y que no llegan al vertedero sanitario de Cerro Patacón son arrojados a los ríos y quebradas. Esta situación complica el funcionamiento de los sistemas de drenajes que se saturan, lo que provoca inundaciones que afectan a esas mismas personas que les arrojan los desechos.
“Tristemente, el panameño es un cochino". Ésta es la opinión de quienes lidian con este problema, pues la basura está en todos lados y no podemos esconderla, porque nos delata.
Unos la enfrentan con escobas, otros con palas y hasta se usan maquinarias pesadas para tratar de solucionar los estragos que provocamos al tirarla a los ríos y quebradas, lo que causa que se tapen los drenajes y alcantarillados.
Es tal la acumulación de basura en las alcantarillas, que el sistema --tarde o temprano-- colapsará en zonas de la ciudad de Panamá, que van desde el Casco Antiguo, el área de El Chorrillo y el Parque Urracá en la Avenida Balboa.
El ingeniero José Carias, de la división de alcantarillados pluviales, se lo explicó a Panamá América y dijo que las tuberías de la ciudad son de pequeño diámetro y no están adecuadas para recibir, a la vez, el sistema de aguas servidas y de aguas pluviales.
"El problema en Panamá es que la gente tiene la mala costumbre de echar de todo a los ríos y en las alcantarillas", explicó.
Aunado a ello está la falta de cientos de tapas en los alcantarillados, por lo que la basura cae directamente en ellos y ocasiona obstrucciones.
Actualmente, esta división del MOP recibe entre 20 y 30 llamadas diarias para reportar los daños.
"Hay muchos problemas con las grasas, desechos de vidrios, madera, cartón, latas, envase plásticos: en fin de todo. Todo lo que usted se pueda imaginar, incluso fetos humanos, máquinas de autos, llantas, etc.", dijo.
Para comprobarlo acudimos con una de las cuadrillas del IDAAN a atender una de estas emergencias.
Fuimos a la avenida Balboa. Había una piscina de aguas servidas que inundaba la principal vía que comunica al Hospital del Niño con esta importante arteria citadina.
Los trabajadores revisaron al menos 4 alcantarillas para detectar en qué área estaba obstruido el desagüe. ¡Sorpresa!. Al revisar y utilizar las herramientas necesarias, los seis hombres destaparon el desagüe, del que primero salieron cucarachas y emanó mucho papel, plástico y trapos hospitalarios.
Así como ellos, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) cuenta con una división que también hace el trabajo sucio.
Esta división es la de calles y drenajes pluviales que dirige el ingeniero Reynaldo Sánchez.
Con ellos, atendimos una batería de 6 desagües que estaba saturada de basura en el área de Cerro Viento. Cuatro hombres se sumergieron en la alcantarilla y fue imposible destaparla, mas con una retroexcavadora que prestó la empresa Coamco se hizo el trabajo.
"Este es un problema recurrente a causa de los desperdicios que se lanzan al Río Espavé", explicó Sánchez.
Y es que todos los desechos que son lanzados a este río se acumulan en la boca de la alcantarilla y, cuando llueve, se inunda la Vía Tocumen, lo que ocasiona daños a los peatones y obstruye la circulación vehicular.
¿Y por qué los panameños tiran la basura donde no deben? Un hombre me respondió: "si yo no la tiro, tú no tendrías trabajo", recalcó, cuando durante en esta investigación compartimos la labor de limpieza con las cuadrillas de barrido de la Dirección Metropolitana de Aseo (DIMAUD) en el área de la Peatonal, en la avenida Central.
Y es que simultáneamente, en Curundú y desde las 5 de la mañana, más de 250 mujeres se arman de una escoba, un recogedor y 18 bolsas de basura para limpiar las calles y avenidas de la ciudad de Panamá.
Mientras que en Carrasquilla, más de 1,500 personas, la mayoría hombres vestidos de amarillo, conducen los camiones recolectores que recorren toda la ciudad, de día o de noche, para recoger con guantes la basura y trasladarla hasta el Vertedero Sanitario en Cerro Patacón.
Ellos enfrentan a la ciudadanía que tira la basura inadecuadamente, que no la clasifica, y que insiste en pensar que si no se tira la basura a la calle, a los ríos o las quebradas, ellos (recolectores, de las cuadrillas del MOP y el IDAAN y las damas del barrido), no tendrían trabajo.
Juan Diego Cadavid, gerente general de REVISALUD, empresa que realiza el servicio de recolección en el distrito de San Miguelito opina que no sólo en esta zona tenemos un problema de cultura ciudadana con respecto a la basura. Cree que el problema es nacional y no se equivoca.
"Las personas no están conscientes del problema que tienen y les parece normal arrojar cosas a la calle, en las aceras o en los ríos", recalcó.
Y no es que no existan sanciones para los que no colocan la basura en su lugar.
Si usted hace una mala disposición de los desechos, ya sea fuera de horario o porque arroja la basura donde no debe, o porque tira desechos peligrosos, se aplica el decreto municipal 205 del 23 de diciembre de 2002 en el que se estipulan multas que van desde de 50 a 50 mil balboas.
Desechos mortales que no tienen control
No sólo es un problema de disposición de desechos. Tanto con REVISALUD como con la DIMAUD notamos una situación generalizada: no hay un buen servicio de recolección de basura, porque las personas no se ajustan a los horarios.
Esto porque una vez pasa el camión es que los ciudadanos deciden sacarla de sus casas , acumulándose. Y aquella que logra estar en los tinacos está tirada y regada, o hay muy poca en los tinacos y las tinaqueras.
La comunidad dispone mal sus desechos sólidos, porque no los clasifica y mezcla todo en las bolsas, la gente no sigue los horarios establecidos y le da igual depositarla en el tinaco, cualquier día y a cualquier hora. Esto lo constatamos al hacer el recorrido en camiones recolectores.
"No es un problema de recolección. Es un problema de cultura, porque la comunidad no saca la basura cuando le toca", recalcó Abraham Goti, director de la DIMAUD. Y tampoco es que no haya organización. Cada municipio tiene horarios de recolección, pero "la ciudadanía hace lo que le da la gana".
En cuanto a la DIMAUD, el sistema servicio es supervisado satelitalmente mediante un Sistema de Posicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés) que ese día mostró las casi 103 paradas que hicimos en el camión recolector hasta llegar a Cerro Patacón.
Ante la situación, ambientalistas como Gabriela Etchelecu, de la fundación MarViva, espera que en Panamá se haga lo mismo que en otras latitudes: se aprenda a manejar los desechos.
Etchelecu tiene especial preocupación por el uso de las bolsas plásticas y las considera un mortal asesino. Esto, porque aún cuando ocasiona la muerte de focas, tortugas o aves marinas, al salir de su organismo, los desechos plásticos vuelven a matar y matar a más especies.
Y es que una bolsa de plástico puede durar cientos de años. Se calcula que, dependiendo del calibre, puede demorar entre 100 y mil años en degradarse.
Etchelecu dice que debemos buscar plásticos biodegradables o utilizar bolsas reusables. "Tenemos que crear el hábito y aprender a manejar nuestra basura, porque éste es un tema de salud y de ambiente", recalcó.