Los breves perfiles de los cardenales católicos considerados como posibles candidatos para suceder al Papa Juan Pablo II. Las sucesiones papales son famosas por lo impredecibles. El propio Juan Pablo II fue una designación inesperada y su elección como líder de los 1,000 millones de católicos sorprendió a todos.
La siguiente lista está en orden alfabético, no es un listado de acuerdo a alguna probabilidad, y no puede ser considerada completa porque los candidatos no anuncian públicamente sus intenciones:
El cardenal Francis Arinze durante 20 años fue el principal hombre del Vaticano para las relaciones con el Islam, un elemento clave que podrían considerar los cardenales que eligen al próximo pontífice.
Esto ha alimentado especulaciones de que podría transformarse en el primer papa africano en más de 1,500 años.
Un hombre muy espiritual, algunas veces es visto caminando hacia su oficina cerca del Vaticano sosteniendo un rosario mientras reza y siempre sonriendo.
Teólogo conservador, nació en el seno de una familia animista (creencia que atribuye vida anímica y poderes a los objetos de la naturaleza) en el poblado de Eziowelle. No fue bautizado hasta los nueve años, cuando se convirtió al catolicismo.
Ahora dirige el departamento del Vaticano para la veneración divina.
El arzobispo de Buenos Aires se graduó de ingeniero químico y es un hombre destacado por su humildad. Vive en un apartamento en lugar de en su lujosa residencia oficial y se mueve por la ciudad en autobús.
Bergoglio enfatiza un enfoque tradicional y espiritual hacia su papel. En el Año Santo 2000, por ejemplo, impuso la penitencia pública a toda la Iglesia de Argentina por los pecados cometidos durante los años de dictadura militar.
Bergoglio llamó la atención de sus compañeros prelados en el 2001, cuando manejó con destreza un sínodo de obispos en Roma.
Algo que juega en contra de él es el hecho de que pertenece a la orden de los Jesuitas, de la que nunca surgió ningún papa porque sus miembros deben evitar los honores de la Iglesia y servir al papa mismo.
El cardenal Claudio Hummes, arzobispo de Sao Paulo, uno de los principales candidatos latinoamericanos, se rehusa a que lo califiquen como progresista o conservador.
Defensor de los pobres y crítico de las violaciones de los derechos humanos, también es considerado como un teólogo conservador en América Latina, donde específicamente en su país, Brasil nació la teología de la liberación.
Coincide con la opinión del Vaticano, de que la preocupación por los pobres debería estar dictada puramente por el Evangelio y no por ideologías políticas.
Ha criticado a las políticas de los gobiernos que, según dice, han hecho crecer el desempleo, pero ha defendido la propiedad privada y se distanció del Movimiento de los Sin Tierra, que alienta a los trabajadores rurales desempleados a ocupar tierras ociosas.
El cardenal Joseph Ratzinger parece hecho a la medida para el papel que ocupa en el Vaticano desde 1981, como guardián de la doctrina. Detrás de su conducta calma yace un intelecto férreo. Sus juicios firmes deleitan a los católicos conservadores y enfurecen a los liberales.
Ratzinger fue arzobispo de Munich antes de asumir como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), sucesora de la Inquisición, en 1981.
En ese puesto, ha actuado firmemente contra la teología de la liberación en América Latina y denunció al liberalismo sexual en Occidente. En el 2000 su documento "Dominus Iesus" ("El Señor Jesús") ofendió a los protestantes diciendo que sus iglesias eran "deficientes".
Giovanni Battista Re posiblemente sea una de las personas que mejor conoce el funcionamiento interno del Vaticano. Esto podría beneficiarlo pero también podría ser negativo para él durante un cónclave para elegir al próximo Papa.
Los cardenales que busquen un gran administrador y un burócrata para que se quede en casa y se ocupe de los asuntos tras el papado itinerante de Juan Pablo II podrían verlo como el hombre indicado.
Re -nombre que en italiano significa "rey"- conoce los corredores del poder en el Palacio Apostólico del Vaticano mejor que los propios empleados que los cuidan todos los días. Ha ocupado posiciones en la Secretaría de Estado y en la poderosa Congregación para los Obispos.
Es considerado como un hombre extremadamente leal.
El cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga de Tegucigalpa, Honduras, otro candidato latinoamericano fuerte, será uno de los hombres más jóvenes que entran al cónclave.
Defensor de los pobres, Rodríguez Maradiaga piensa que la solución real para los problemas de Latino América y del resto del mundo en desarrollo es la justicia social. También se ha mostrado abierto a trabajar con otras iglesias.
Es un destacado lingüista que habla Inglés, Italiano, Francés, Portugués y Alemán, además del español, su lengua materna.
Rodríguez Maradiaga es un ex presidente de CELAM, la conferencia de obispos de América Latina.
El veneciano Angelo Scola es el primer cardenal de Comunión y Liberación, uno de los movimientos conservadores de la Iglesia que han disfrutado de un respaldo especial bajo Juan Pablo II. Promovido en el 2003, se ubica como un conservador de mente abierta y un buen administrador. Scola, quien tiene un inglés fluido después de estudiar en la Universidad Católica de Estados Unidos en Washington, fue profesor y rector de la Universidad de Letrán. En 1995, se convirtió en el titular del Instituto Juan Pablo II sobre el Matrimonio y la Familia. Se dice que él ayudó a redactar recientes encíclicas en las que el Papa reformuló su fuerte defensa de las enseñanzas católicas tradicionales en cuestiones morales.
Dionigi Tettamanzi, quien encabeza la poderosa arquidiócesis de Milán, lidera la lista de los italianos favoritos. Un intelectual, ex rector de seminario y prolífico escritor que ayudó a Juan Pablo II en la composición de algunas de sus encíclicas, el "pequeño lombardo" tiene muchos amigos y pocos enemigos. Teólogo conservador, respaldó con firmeza la encíclica de 1968 del Papa Paulo VI, "Humanae Vitae", prohibiendo el control artificial de los nacimientos. Antes de trasladarse a Milán, fue arzobispo de Génova y también sirvió como jefe de la conferencia de los obispos italianos. Tettamanzi defendió a los manifestantes antiglobalización durante una cumbre del G8 en el 2001 y ha liderado la lucha contra el SIDA en África. No es un lingüista ni ha viajado mucho fuera de Italia.
El cardenal Castrillón Hoyos es un candidato fuerte con una amplia experiencia tanto en su Colombia natal, como en el Vaticano. En los años "80 y a inicios de los "90, ocupó puestos influyentes como secretario y luego presidente de CELAM, la conferencia que agrupa a los obispos latinoamericanos. Fue efectivo en alejar a las iglesias del continente de la teología de la liberación durante uno de los períodos más violentos de América Latina. Para recompensarlo, el Papa convocó a Castrillón Hoyos a Romaen 1996 y lo puso a cargo de la poderosa Congregación para el Clero, que se ocupa de los curas en todo el mundo.