El reajuste de las fuerzas decidido por Estados Unidos en Irak le permitirá pasar de una lógica de crisis armada a la de una guerra, declararon ayer expertos militares franceses. Desde las guerras de Vietnam y de Corea, para los estadounidenses, y la de Argelia, para los franceses, todos los conflictos resultaron ser más bien crisis que guerras verdaderas, en términos de bajas humanas y dificultades logísticas.
"En contra de lo ocurrido en la Guerra del Golfo (1991), en el conflicto de Kosovo y recientemente en Afganistán, los estadounidenses se encuentran esta vez ante una verdadera guerra", declaró Franois Géré, director científico de la Fundación de Investigación Estratégica (FRS) y autor del "Diccionario de Pensamiento Estratégico".
Para este experto, "la dimensión de la guerra cambia con su objetivo". En 1991, la guerra aspiraba a "hacer salir a las tropas iraquíes de Kuwait y liberar dicho país conforme a las resoluciones de la ONU. Debido a sus objetivos muy limitados, el conflicto permitió un escaso compromiso de las fuerzas estadounidenses".
Ahora, las tropas británico-estadounidenses "se encuentran en una verdadera guerra, porque el objetivo es infinitamente más ambicioso: invadir un territorio, sin resolución de la ONU, y apoderarse de la capital de dicho Estado", agregó.
En Irak, país defendido por la población y las Fuerzas Armadas, la instalación de una red logística tan larga necesita protección, lo que puede requerir entre un 30 y un 40% de hombres suplementarios.
Otro oficial considera que los estadounidenses "son incapaces actualmente de empezar la verdadera batalla de Bagdad, mientras Geré estima que el reajuste de las fuerzas, que prevé la llegada de más de 100,000 hombres suplementarios, durará "cerca de tres semanas".
Para el director regional de salud, este proceso se continuará haciendo porque ya está bueno de seguir trabajando en base a situaciones erróneas, por el dejar de hacer o no querer comprometerse con nadie y continuar trabajando con mediocridad. Aclara que mientras las personas cumplan con su trabajo y sigan trabajando con aptitud no hay ningún despido.
Agregó que no puede ser que alguien lleve 15 años trabajando y no tenga un contrato, impidiendo a los centros de salud enfrentar con éxito una auditoria de la Contraloría, pues no existen formas para sustentar estas erogaciones.