El jefe de la misión de la OTAN en Afganistán (ISAF), el general John Allen, destacó hoy ante el Congreso de EE.UU. los avances en Afganistán y reiteró el compromiso de la misión con la transición en 2014, a pesar de los problemas registrados en las últimas semanas.
Allen compareció en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes por primera vez después de la quema de ejemplares del Corán en una base de la OTAN, atribuida a un error de soldados estadounidenses, y de la matanza de 16 civiles afganos perpetrada por otro militar de Estados Unidos.
El general lamentó los recientes incidentes, que según dijo no representan las acciones de los estadounidenses que han servido en el país, pero señaló que los sucesos no se interpondrán en el camino de lograr las metas en Afganistán.
"Los últimos meses han sido duros, pero eso no debe alejar los progresos realizados en el país", señaló.
Allen recordó que el objetivo de la presencia militar en Afganistán es garantizar que no sea un refugio seguro para Al Qaeda y proporcionar la formación necesaria a las Fuerzas de Seguridad afganas para que se puedan hacer cargo de la seguridad del país.
"Cada uno de estos eventos es desgarrador", señaló el general, que envió sus condolencias a los familiares, y subrayó que ni siquiera estos incidentes pueden dañar las "fuertes relaciones" entre las fuerzas afganas y de la coalición.
"Me gustaría poder decirles que esta guerra era simple y que el progreso se puede medir fácilmente pero el camino de la lucha contra la insurgencia no es así", señaló.
Allen aseguró que, aunque queda trabajo por hacer, el progreso en el país es "real" y "sostenido" con una participación cada vez mayor de los afganos en las operaciones de seguridad.
En los últimos cinco meses, el 89 por ciento de las operaciones convencionales fueron conjuntas y el 42 por ciento estuvieron lideradas por los afganos.
"Tenemos un plan sólido que estamos desarrollando conjuntamente" señaló el general, que consideró que "es un buen plan" que les permitirá cumplir sus objetivos "sin lugar a dudas".
Las fuerzas de seguridad afganas han pasado de 276.000 a 330.000 en el último año y el objetivo es que alcancen los 352.000 miembros el próximo octubre, como estaba previsto.
Esto permitirá continuar con el plan de retirada estadounidense que traerá de vuelta 23.000 militares para finales de septiembre de este año y completar la transición a las fuerzas de seguridad afganas en 2014, como se acordó en la cumbre de la OTAN en Lisboa en 2010.
Las relaciones en las últimas semanas entre EE.UU. y Afganistán se han visto resentidas por ambos incidentes y se ha planteado la cuestión de acelerar la vuelta de las tropas pero, según reiteró hoy el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, en su rueda de prensa diaria, el calendario actual sobre Afganistán continúa "operativo".