El alojamiento de los desplazados tras el terremoto de Haití, la recuperación ambiental y la construcción y mejora de grandes infraestructuras serán los grandes retos del plan de refundación del país, un gran proyecto de futuro que coordinará la Comisión Interina constituida hoy en esa nación.
Este organismo multinacional canalizará los desembolsos y los proyectos diseñados en el Plan Nacional para la Recuperación y el Desarrollo de Haití, un documento elaborado por el Gobierno tras el terremoto del pasado 12 de enero, que dejó 300.000 muertos, otros tantos heridos y 1,2 millones de damnificados.
Para llevar a cabo los proyectos, la comunidad internacional acordó en una reunión celebrada en marzo en Nueva York destinar fondos por valor de 10.000 millones de dólares y de esa cantidad ya se han alcanzado compromisos concretos por importe de 7.815 millones.
El Plan de Acción es un documento de cerca de 70 páginas que desgrana buena parte de los proyectos, entre los que destaca el alojamiento de los desplazados, 1,2 millones de personas que malviven en campamentos improvisados.
El Gobierno estima que 250.000 personas viven en campamentos de alto riesgo y, de ellas, quiere realojar a las 100.000 en situación más vulnerable en cinco zonas determinadas, además de mejorar las condiciones de vida de quienes habitan en los demás campamentos y apoyar la reconstrucción y reparación de viviendas por medio del acceso a préstamos.
En el ámbito de las infraestructuras, la refundación de Haití prevé la rehabilitación del puerto de la capital, Puerto Príncipe, afectado por el sismo, y la posible creación de otros puertos en Les Cayes (sur), Cap Haitian (norte) y Port de Paix (norte).
Con el objetivo de dinamizar la actividad económica, además de las mejoras portuarias, se quiere dotar al país de sendos aeropuertos en Les Cayes y Cap Haitien, además de rehabilitar y aumentar la capacidad de recepción del de Puerto Príncipe.
En el ámbito medioambiental, el Plan de Acción recuerda que Haití ha sufrido una "tala desenfrenada" desde la época colonial y precisa que la capa forestal descendió de 240.000 hectáreas en 1977 a 55.400 en 2007.
"Las consecuencias de la deforestación son catastróficas para el medioambiente haitiano", que sufre "una erosión acelerada de las lomas, con pérdida de los suelos arables y de la fertilidad" y con "crecidas e inundaciones frecuentes y devastadoras" en época de lluvias.
El programa gubernamental, por ello, establece seis planes de rehabilitación y protección de las cuencas vertientes y otro de aprovechamiento de las torres de agua del país para mejorar la capa forestal y el rendimiento de los cultivos y reducir los daños materiales y la pérdida de vidas en temporadas de huracanes.
El plan diseña cerca de 60 medidas en diferentes áreas, que incluyen la rehabilitación de infraestructuras del sector judicial, afectado en un 80 por ciento sólo en Puerto Príncipe, y la de las prisiones, además del refuerzo de la Policía nacional y el fortalecimiento de las administraciones públicas.
En el terreno social, las principales medidas van encaminadas a la consolidación de las actividades escolares, la reconstrucción de escuelas y el apoyo al conjunto del sector educativo, así como a la reconstrucción y rehabilitación de hospitales y centros de salud, el tratamiento de los desechos y el aprovisionamiento de agua potable.
Otro de los puntos de interés de la refundación del país es la economía, ámbito en el cual se establecen programas de adquisición y distribución de medios de producción agrícola, la rehabilitación de redes de irrigación, la promoción de la ganadería y la financiación de pequeñas empresas y 'microempresas'.
A ello se unen planes para la generación de nuevos polos de crecimiento, parques industriales y zonas francas capaces de crear empleo y dinamizar la actividad económica.
Otras acciones se centran en la recuperación de redes eléctricas, la finalización de la red vial y la limpieza de canales y ríos como medida preventiva ante huracanes.
"Toda la nación comparte el sueño de ver a Haití como un país emergente de aquí a 2030", dice el Plan de Acción, que defiende la justicia, la solidaridad y la armonía medioambiental como ejes del proyecto junto a "una economía moderna, fuerte, dinámica, competitiva, abierta", con un Estado descentralizado que administre las necesidades básicas.