Rocío Vallejo de Ponce, representante de Miss Universe Ecuador, llegó hace 12 días para terminar de amarrar lo de la sede de su país el otro año.
No es improvisación, hace algún tiempo que las negociaciones se están haciendo.
La señora vestida con un ceñido conjunto blanco y cartera y pañoleta de Louis Vitton que hacían juego, conversaba tras bastidores en el ensayo final con quien toma las decisiones: Donald Trump.
Al ser la primera vez que se realiza el concurso en el país sureño, Vallejo aseguró que los gobernantes apoyan el proyecto. Añadió que en Ecuador existe la infraestructura hotelera, la logística y la seguridad necesarias para que se dé el evento internacional. Negó conocer la cifra exacta de dinero que tendría que desembolsar el país a la organización Miss Universe, pero reconoció que será bastante. Empero, ese precio bien vale que la gente conozca dónde queda su país y lo que puede ofrecer. El concurso se desarrollaría en Quito, la capital, o en El Coliseo con capacidad para 15.000 personas o en el Centro de Convenciones Cemex.
“Si Ecuador tiene la oportunidad de ser el anfitrión el próximo año, todo el mundo va a salir enamorado de nuestro país, porque no es por nada, pero es la Suiza de América”, afirmó.
La paciencia perduró durante el ensayo, aunque las chicas dejaron ver su nerviosismo y cierta tensión. Y mientras el coreógrafo les daba las últimas instrucciones al finalizar la práctica, el público se aglomeró para fotografiar a las 71 jóvenes.