Las amenazas que durante años ha hecho Osama Bin Laden contra EE.UU. podrán utilizarse como pruebas en el juicio que hoy continúa en Nueva York contra el tanzano Ahmed Khalfan Ghailani, primer preso de la base naval de Guantánamo (Cuba) en ser transferido a este país para su enjuiciamiento.
La Fiscalía considera que esas amenazas prueban la intención de Al Qaeda de asesinar "particularmente a ciudadanos estadounidenses", delito que cometió supuestamente Ghailani, quien está siendo juzgado por participar en los ataques contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenia en 1998, en los que murieron 224 personas.
El juez federal Lewis Kaplan aceptó este viernes la petición de los fiscales para utilizar ante los miembros del jurado varias entrevistas que Bin Laden ofreció hace años a varias cadenas de televisión y las diferentes "fatuas" que ha difundido, ya que en todas ellas amenazó de muerte a los ciudadanos de EE.UU..
"Bin Laden realizó esas amenazas para reclutar a seguidores, como Ahmed Ghaliani, e imponer el terror", señaló la Fiscalía en la vista de este viernes en los tribunales federales de Nueva York, donde esta semana empezó el juicio contra Ghaliani con la selección del jurado que estudiará su caso.
Para la Fiscalía, es de vital importancia que el jurado entienda que la actitud de Ghaliani como uno de los participantes en los atentados se debió a la llamada a la guerra santa contra EE.UU. que Bin Laden lanzó reiteradamente incluso antes de que se acercaran los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
La defensa del acusado pidió sin éxito que las imágenes del líder de Al Qaeda no fueran aceptadas como prueba, ya que consideran que no hay pruebas de que Ghaliani fuera miembro de esa organización terrorista ni de que fuera consciente de las amenazas que Bin Laden realizó durante mucho tiempo contra EE.UU..
El juez también informó este viernes que los alegatos iniciales del juicio no se producirán al menos hasta el miércoles, mientras decide si permite que la Fiscalía llame a un testigo que afirma que vendió explosivos a Ghaliani y cuya existencia se descubrió durante un interrogatorio realizado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés).
Ghailani, de 36 años y quien presuntamente ayudó a comprar el camión que se utilizó para atentar en la embajada de Tanzania así como los materiales explosivos utilizados en los ataques, fue recluido en julio de 2004 en un centro secreto de la CIA, donde pasó dos años.
Después fue trasladado a Guantánamo, donde permaneció encarcelado durante tres años más, para ser trasladado en 2009 a Nueva York.
El detenido está acusado de conspiración, asesinato, atentado contra embajadas de EE.UU. e intento de utilizar armas de destrucción masiva contra estadounidenses, además de otros delitos que, en conjunto, podrían hacer que fuera condenado a cadena perpetua.
Su juicio tiene especial interés para el Gobierno estadounidense, que debe ver cómo de efectivo es el uso de juicios civiles contra terroristas, después de que el presidente Barack Obama decidiera clausurar la prisión Guantánamo y barajara la posibilidad de juzgar en Nueva York a los responsables de los atentados del 11 de septiembre de 2001.