Los países de América Latina y El Caribe y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) diseñarán esta semana el libro de tareas que deberán cumplir en los próximos dos años, durante la 31 Conferencia regional de ese organismo que se extenderá hasta el próximo viernes.
Representantes de los Gobiernos de la región comenzaron hoy en Panamá los trabajos técnicos preparatorios de la conferencia, que comienza el miércoles con la presencia del director general de la FAO, Jacques Diouf, y que tendrá como ejes los efectos del cambio climático, la agricultura familiar y la seguridad alimentaria.
"Lo que es importante es que los países, a la luz de estas temáticas, se den por informados y asuman la voluntad política para afrontar los problemas que afectan a cada una de esas naciones", indicó a Efe el portavoz de la FAO, Germán Rojas.
El técnico chileno explicó que lo importante es el establecimiento de prioridades para los próximos dos años, aunque aclaró que de esta reunión no saldrá "un plan de acción conjunto de la región para enfrentar distintos temas".
"Lo que los ministros hacen en las conferencias (de la FAO) es revisar cada dos años cuál es la situación en la que estamos, cuáles son los desafíos que se nos van planteando (...) y qué tenemos que hacer", explicó el coordinador del organismo para Centroamérica, Deodoro Roca, en vísperas del inicio de la reunión.
Como novedades, la conferencia de América Latina y el Caribe de la organización de la ONU, que se realiza cada dos años, tendrá por primera vez tres reuniones con "enfoques subregionales", según el organismo.
En el caso de los centroamericanos, la seguridad alimentaria y la necesidad de analizar cambios en las prácticas de siembra tras los efectos causados por el fenómeno climatológico de El Niño en la región, especialmente en Guatemala, serán puntos centrales.
Los suramericanos harán un tratamiento de la agricultura familiar como modelo de desarrollo sustentable y vehículo para garantizar los recursos propios.
Por su parte, los caribeños también debatirán el problema de la falta de alimentos por la limitación de su capacidad productiva con la preocupación de haber experimentado un incremento en los índices de hambre de su población.
La FAO estima que en toda América, sin Estados Unidos y Canadá, hay 53 millones de personas que sufren desnutrición, frente a los 45 millones de mediados de la década pasada.
Particular es el caso de Haití, que tendrá un tratamiento diferenciado tras el terremoto que a mediados de enero dejó 300.000 muertos y que ya antes del desastre tenía a más del 40 por ciento de su población (unos 3,8 millones de personas) sin alimentos suficientes y a un 30 por ciento de sus niños con desnutrición crónica.
"En tanto y en cuanto la seguridad alimentaria no sea el norte de las políticas agrícolas y de desarrollo rural de los países en desarrollo seguiremos teniendo problemas serios", dijo Roca en una conferencia de prensa.
También figuran en la agenda de la reunión el intercambio de experiencias sobre el cambio climático, "algo que no es teórico sino que tiene efectos reales", según destacaron fuentes de la organización, que no descartan acuerdos con vistas a la cumbre de la ONU sobre el tema que tendrá lugar en México en diciembre próximo.
"Las sequías van a ser recurrentes, la variabilidad de los climas van a ser recurrentes, las inundaciones van a ser recurrentes, entonces lo que tenemos que ver es cómo prepararnos e ir tomando medidas de mitigación y de adaptación a los fenómenos del cambio climático", explicó Roca.
Otro elemento de los debates será la reforma de la FAO y su adaptación a los nuevos tiempos en aspectos como la inclusión de la sociedad civil como actor o su estructura en el marco de la ONU.
Esos aspectos van desde la forma en que trabaja con organismos afines, como el Programa Mundial de Alimentos o El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), al propio tamaño de la organización.
Paralelamente, representantes de la sociedad civil de la región se reúnen desde ayer también en Panamá para trabajar en pos de su inclusión formal en este tipo de reuniones como actor con voz vinculante.
Alrededor de 40 delegados de ONGs y colectivos sociales comenzaron los debates de la II Conferencia Especial para la Soberanía Alimentaria con la intención de sacar un plan regional en ese sentido y formular directrices para el derecho a la tierra, como parte de la soberanía alimentaria.