Amnistía Internacional (AI) solicitó hoy al Gobierno canadiense una comisión investigadora para indagar acusaciones de que los soldados canadienses desplegados en Afganistán entregaron prisioneros a Kabul para ser torturados.
La organización humanitaria envió hoy una carta al primer ministro canadiense, Stephen Harper, en la que se señala que dadas las "muy graves consecuencias e implicaciones de derechos humanos" relacionadas con las acusaciones es necesario que establezca "inmediatamente" una comisión pública de investigación.
La semana pasada, el máximo responsable diplomático de Canadá en Afganistán del 2006 al 2007, Richard Colvin, testificó ante un comité parlamentario que Ottawa entregó detenidos, en su mayoría civiles no relacionados con los insurgentes, a las autoridades afganas a pesar de que sabían que iban a ser torturados.
Colvin dijo que en numerosas ocasiones intentó comunicar a Ottawa la situación pero sus superiores le ordenaron que dejase de escribir informes sobre la materia.
Canadá inició su despliegue en Afganistán en el 2002 y tiene desplegados en la actualidad unos 2.500 soldados, en su mayoría en la provincia de Kandahar.
Tras la declaración de Colvin, los partidos de la oposición canadiense solicitaron al Gobierno de Harper la formación de una comisión pública de investigación para indagar porqué Ottawa no prestó atención a las advertencias del diplomático.
Ottawa se ha negado a la formación de la comisión y ha dicho que Colvin no es un testigo creíble.
El ministro de Defensa canadiense, Peter MacKay, ha declarado en los últimos días que Ottawa no actuó porque Colvin no presentó "pruebas creíbles" de las supuestas torturas.
Pero el secretario general de Amnistía Internacional en Canadá, Alex Neve, dijo hoy que las explicaciones del Gobierno canadiense no son suficientes.
"No es toda la historia. Y dado lo que está en juego, que la reputación de Canadá está en cuestión y que estamos hablando de un derecho humano tan fundamental como la protección contra la tortura, lo que los canadienses necesitan oír es toda la historia", declaró durante una rueda de prensa celebrada en Ottawa.
Hoy se supo que el embajador de Canadá en China, David Mulroney, está regresando a Canadá para testificar ante la misma comisión parlamentaria en la que Colvin declaró.
Colvin dijo que fue precisamente Mulroney el que le ordenó que dejase de enviar informes sobre torturas y que se limitase a reportes por teléfono.