Amor filial y elecciones


Todos los candidatos tienen simpatizantes que jamás los han visto, pero que por medio de la radio, los periódicos y la televisión pueden formarse una idea de cómo son y cómo trabajarán una vez ganen las elecciones.
Esos simpatizantes constituyen la inmensa mayoría tanto de electores, como de niños que los apoyan sabiendo o sin saber que al menos en estos comicios no podrán votar por ellos porque no tienen la edad requerida para ese fin.
Ahora bien, hay simpatizantes que aman a sus candidatos, los admiran y los respetan sin importar si son buenos políticos, si serán buenos presidentes, legisladores, representantes o alcaldes. El mandato del corazón priva. Y si el candidato es bueno, honesto, buen padre, buen esposo, buen hijo, entonces, esos simpatizantes incondicionales salen ganando el doble. Tanto como los candidatos.
Y es que no hay mejores simpatizantes que los hijos o los nietos. Nada de lo que se les diga para confundirlos los hará cambiar su decisión y apoyo a favor de su candidato.
Este medio logró entrevistar a los dos pequeños hijos de Martín Torrijos y a tres de los nietos de Raúl Arango, de la nómina Nueva Nación. Fue imposible entrevistar a los hijos de Alberto Vallarino por motivos de salud y estudios, como se nos explicó. Tampoco se logró una entrevista con el hijo de Mireya Moscoso, quien prefiere no que no aparezca en los medios.
DOS PEQUEÑOS QUIEREN QUE SU PAPA SEA PRESIDENTE
Esta periodista pidió cita para entrevistar a Daniela, de cinco años, y a Martín Omar, de cuatro. No obstante, la primera entrevistada fue precisamente la periodista.
¿Cómo te llamas?, preguntó Daniela nada más vernos llegar. Le contestamos con el nombre de pila. "Sí, pero ¿cuál es tu apellido?, vuelve a preguntar Daniela con aire de "esta señora no entiende nada y yo tengo que explicárselo".
Con esta presentación prácticamente obligada empezó nuestra conversación, mientras Martín, que en todo momento apoyó a su hermana, se sentó a su lado expectante.
Sin tener tiempo aún para preguntar, Daniela explicó que ella ya no está en prekinder, sino su hermano, porque ella ya es grande y pasó para kinder. "Martín está en los salones de los niños chiquitos, pero ya yo no estoy en ese salón, yo estoy en el de los grandes y tengo dos maestras", recalca, al tiempo que Martín explica también que él está en prekinder.
Martín Omar, de cuatro años, dijo muy ufano que él votará por su papá porque él va a ser presidente. En este contexto le preguntamos si sabe dónde es la Presidencia y riéndose dice que él no sabe dónde queda la Presidencia. Repentinamente serio y en actitud pensativa recordó algo. "¡Yo sí sé dónde queda la piscina!", dice con candor, como anotándose un punto.
La entrevista se hizo un día después de la concentración del PRD en el parque Porras. Martín Omar detalló que allí no había fuegos artificiales, mientras estallaba en carcajadas. Sí hubo fuegos artificiales.
Daniela aprovechó el momento para decir que Martín y ella les tienen miedo a los fuegos artificiales y que se taparon los oídos. Luego se fueron en helicóptero para Punta Chame. Ellos cerraban los ojos, dicen en medio de carcajadas.
A la pregunta del partido de su preferencia, Daniela ríe y dice que Martín Omar es de "Solidididad" y ella es "PDD". Martín, por su parte, dice que Daniela es "Liberal".
Mientras jugaban y se distraían riéndose y contando anécdotas, ambos se pusieron de acuerdo para decir que ellos son del PRD porque ese es el partido de su papá.
Martín recordó nuevamente que el día anterior, su papá estaba hablando y hablando "como al revés". Aquí suelta una de sus carcajadas, al tiempo que Daniela se quejaba porque no le habían prestado el micrófono para hablar también y que tampoco le dieron bandera como a su mamá. Explicó que Martincito le regaló la suya. El niño informó que esa bandera la pusieron en el carro.
Martín se reía una y otra vez de Daniela recordando que cuando el Presidente Pérez Balladares dijo su discurso en la concentración del día anterior, Daniela hablaba a la vez.
Por otro lado, ellos están seguros de que el próximo presidente será su papá, "el único presidente de Panamá y va a ayudar a los niños pobres y a la gente". Martín Omar dice no saber si le dará trabajo a la gente. Lo que sí afirman saber es que su papá va a darles comida y juguetes a los niños pobres.
Martín dice que le ayudará a su papá, a lo que se sumó Daniela. Agregaron que regalarán sus juguetes a los niños, pero el juguete de Barney que está en la habitación de Martín no lo pueden regalar, según ellos, porque todavía lo usan.
Están muy convencidos de que su mamá será primera dama. Esto lo gritan con mucho entusiasmo, al punto que Daniela dice que ella va a estar en la "tarima" con su madre.
Martín dice que cuando él sea un muchacho será presidente también "¡pa-ra-a-yu-dar-a-los-ni-ños-po-breees!, según sus propias palabras muy bien remarcadas en sílabas.
Daniela también quiere ser presidente, pero como es muy normal en niños tan pequeños, de repente cambió a otro tema y explicó que al día siguiente iría a un cumpleaños disfrazada de jirafa. Martín Omar la secundó diciendo que él se vestiría de "power ranger". Después pasó a hacer una demostración de karate.
En este punto, Daniela soltó una carcajada y recordó que un niño tumbó a Martín. Este ripostó diciendo que él fue el que lo tumbó. Discutieron entre risas y luego se les olvidó el tema.
Dijeron no saber qué es política, pero cuando se les preguntó qué pasaría el 2 de mayo dijeron que su papá sería presidente de Panamá.
A la pregunta de cuáles son los otros candidatos, no dejaron siquiera terminar de formularla cuando literalmente saltó Daniela diciendo que "ninguno va a ganar", mientras Martín la secundaba asegurando que nadie va a ganar, sólo su papá y "Raúl y Laurentino Cortizo". Estos nombres sí demostraron conocerlos perfectamente.
Por otra parte, parecen estar muy conscientes de que ellos no podrán votar porque "los niños chiquitos no votan". Mientras Daniela explicaba que en su casa votarían su mamá y su papá, Martín salió con la ocurrencia de que votaría la "mamá torrija"
Así, entre risas, juguetes y demostraciones de talento, como Martín tocando la guitarra, mientras Daniela cantaba "Los pollitos" y "Eva María", transcurrió la entrevista.
Repentinamente entró Martín Torrijos (padre) a la habitación de su hijo donde conversábamos con Daniela y Martín Omar. Ambos se abalanzaron a jugar con su papá, mientras éste nos comentaba divertido que el día anterior, cuando el presidente Pérez Balladares hablaba en la concentración, Daniela le preguntaba a él ¿y cuándo hablo yo?.

HIJOS Y NIETOS DE CANDIDATOS
Los tres hijos de Roberto Arango, candidato a legislador por el Circuito 8-9 y nietos del candidato a la segunda vicepresidencia de la república, Raúl "Beby" Arango, no pretenden cambiar sus costumbres si su padre y abuelo ganan las elecciones, aunque sí aprovechar mejor el poco tiempo que les quede para estar juntos.
Roberto, el primero de los hijos, de 12 años, dice que no le gusta en parte el hecho de tener al padre y al abuelo como candidatos, pero a la vez piensa que le gustaría el hecho de que ganaran los dos.
El, un jovencito muy formal y serio, destaca que aprovechará al máximo el tiempo que esté junto a su padre porque sabe que no tendrá mucho para disfrutar de su compañía. De hecho, ya lo vive porque su padre y su abuelo están en plena campaña política.
Sin embargo, está muy seguro de que seguirá jugando nintendo con su papá, como lo hace ahora, y de que seguirá pasando los fines de semana en casa de su abuelo, sea o no vicepresidente del país.
Admira a su papá e incluso le gustan sus mismas aficiones (su papá es preparador de caballo), no obstante, de su abuelo comenta que es un "super abuelo" y lo seguirá viendo constantemente "porque él tiene tiempo para su trabajo y tiene tiempo para su familia también", sostiene.
Lo ve como a un imán que atrae a toda la familia, aunque no está seguro de que él sea su nieto preferido. Lo que sí asegura es que es el nieto preferido de su abuela.
Piensa que ganará Martín Torrijos y eso le satisface porque así su abuelo ayudará a mucha gente que lo necesita.
La entrevista se desarrolló en la casa de Roberto Arango, un espacioso apartamento en el piso 28 de un edificio de Coco del Mar. Allí el jovencito Roberto dijo que de ganar las elecciones su papá y su abuelo, los acompañaría a sus giras.
Por otra parte, María Eugenia Arango Arias, la hermana de Roberto, de 11 años, dice llevarse muy bien con su abuelo Raúl, "pero yo no soy como Roberto que va todos los fines de semana".
No se ha imaginado a su abuelo en la vicepresidencia porque dice no tener idea de cómo es eso, pero sí confía en que gane la nómina de Martín para que su abuelo logre la vicepresidencia.
Dice que con su papá tiene una buena relación, pero lo ve más o menos, porque en la tarde siempre está con él, pero en la noche poco lo ve, aunque le da un beso cuando llega.
"El casi siempre me molesta", dice en alusión a que su papá se juega con ella y le hace bromas. También su abuelo, de quien dice que le enseña a bailar tap.
En este punto explica que su abuelo comienza a bailar muy mal, y mueve los pies muy feo, pero ella sabe que lo hace para que ella baile para él.
Ella está convencida de que es muy importante ayudar a los demás. Puso como ejemplo que ella, con un grupo de amigas recogieron dinero en Navidad entre la familia para llevar obsequios a los niños de un comedor de El Chorrillo. Esa actividad la disfrutaron mucho porque los niños estaban felices.
Su papá asegura que esto lo aprendió de su familia, donde ha habido mandatarios de la nación.
Ella disfruta de los paseos en familia durante las vacaciones, especialmente cuando van a Disney World o a lugares donde cae nieve. También le gusta la lucha libre, especialmente "Ston Cold" y "Generation Nex".
Y le correspondió el turno a la pequeña María Lorena, de seis años, quien llegaba de sus clases de vallet. Dijo que votaría por su papá y por el partido Liberal Nacional (el de mi abuelito).
Dice que ayudará a su papá si gana las elecciones, aunque no sabe de qué manera porque la política no le gusta tanto, "es que cansa mucho".
Sostiene que su abuelito y su papá ayudarán a los niños pobres.
Ella es buena alumna y estudia solita. Quiere que su papá sea legislador "para que tenga un chofer que me lleve a la escuela y que me traiga de la escuela porque mi bus se demora mucho y no me llevan a mí de primera", dice con evidente inocencia.
También gusta de la lucha libre y disfruta del vallet, aunque no tanto. De su maestra, dice muy sonreída, que es buena pero un poquito regañona.
Ella está muy convencida de que su papá será el presidente y su abuelo el vicepresidente.
Le gustan las vacaciones, montar moto y bañarse en la piscina. Sin embargo, dice que cuando va a Miami es cuando se siente más feliz.
Así termina la entrevista, especialmente porque María Lorena preguntó, algo impaciente, que si ya se podía ir. No hubo remedio, la entrevista tenía que terminar.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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