El Gobierno de Argentina aseguró hoy que el país seguirá importando aquellos alimentos que sean demandados por los consumidores locales y afirmó que todas las medidas que adopta en materia comercial son acordes a las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"Todo lo que el mercado demande en materia de alimentos importados va a estar disponible en las góndolas de nuestro país", señaló la ministra de Industria y Turismo de Argentina, Débora Giorgi, tras participar en unas jornadas empresarias en el centro del país.
La funcionaria formuló estas declaraciones tras la polémica suscitada en los últimos días por informaciones sobre trabas a la importación de alimentos.
"Argentina trabaja bajo las normas de la OMC y lo seguiremos haciendo de esta manera, tanto en lo que hace a la aplicación de licencias no automáticas como de medidas anti-dumping" (contra la competencia desleal), señaló Giorgi.
La ministra aseguró que el Gobierno argentino no va a permitir "la competencia desleal vinculada a productos que ingresan al país con dumping social, financiero, y/o ambiental".
Según informaciones publicadas por la prensa local, la secretaría de Comercio Interior argentina pidió a las grandes cadenas de supermercados que dejen de importar productos alimenticios que también se producen en el país, cosa que afecta a exportadores de Brasil y de la Unión Europea (UE).
Las trabas se atribuyen a la intención de proteger la industria alimentaria argentina ante una eventual avalancha de importaciones provocada por una depreciación del euro, que favorecería a los exportadores comunitarios y desviaría hacia Argentina parte del comercio de Brasil con la UE.
El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, no ha confirmado ni desmentido informaciones sobre restricciones a la importación de alimentos, así como tampoco los rumores sobre la aplicación de medidas sanitarias que tendrían el mismo efecto.
Aún así, este martes la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal) de Argentina advirtió que "toda medida de política comercial" debe respetar "los criterios de los tratados internacionales de los que Argentina es parte" para "evitar represalias en el comercio mundial".
Brasil y la UE son los principales socios comerciales de Argentina, que exporta alimentos por unos 22.000 millones de dólares al año frente a importaciones de esos productos por unos 1.000 millones, según datos de la Copal.
Los alimentos importados representan cerca de un 3 por ciento de los que ofrecen los supermercados en el mercado argentino, según cálculos de fuentes del sector citados por la prensa local.
El asunto ha causado malestar en círculos políticos y empresariales de Brasil (socio de Argentina, Paraguay y Uruguay en el Mercosur) y de países de la UE.