El Gobierno argentino dispuso hoy la emisión de letras del Tesoro por 7.504 millones de dólares para pagar deudas soberanas con reservas del Banco Central por el mismo monto durante este año.
Los títulos serán suscritos por el instituto monetario argentino a diez años de plazo con pagos semestrales de intereses, mientras que el capital se amortizará íntegramente al vencimiento, según una resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado.
Señala que los intereses de estas letras serán iguales a los que devenguen las reservas internacionales del Banco Central y hasta un máximo de la tasa interbancaria de Londres (Libor) anual menos un punto porcentual.
Los títulos deberán ser acreditados por el Banco Central en su cuenta "Fondo del Desendeudamiento", creada por el Gobierno de Cristina Fernández a comienzos del año pasado en medio de una áspera polémica con las principales fuerzas de la oposición, que rechazan el pago de deudas con las reservas del instituto emisor.
La polémica estalló en enero de 2010, cuando el Gobierno cesó a Martín Redrado al frente del Banco Central por su negativa a pagar deudas con divisas, lo que dio paso a batallas judiciales y duros choques con la oposición.
El monto de las letras emitidas hoy es el mismo que estaba fijado en el proyecto oficial de Presupuesto Nacional de 2011, cuya aprobación parlamentaria frenó la oposición, lo que obligó a Fernández a prorrogar la pauta presupuestaria del año pasado.
Argentina acaba de iniciar negociaciones para refinanciar deudas con el Club de París por unos 6.050 millones de dólares más intereses en mora desde el cese de pagos de 2001, el mayor de la historia (unos 102.000 millones de dólares), último paso para normalizar su situación y regresar al mercado internacional de capitales.
El ministro de Economía, Amado Boudou, anunció este jueves que con la reapertura de canjes de bonos que venció a fin de diciembre pasado se han refinanciado deudas por 156,1 de los 6.000 millones de dólares que permanecían en cese de pagos.
Se calcula que los fondos de inversión especulativa, llamados "buitre" por las autoridades argentinas, tienen en su poder bonos en mora por unos 4.000 millones de dólares cuyo pago exigen en los tribunales de EE.UU. y países europeos.