Argentina envió hoy a Haití un segundo avión militar con una planta potabilizadora de agua, seis baños químicos, medicamentos y alimentos para colaborar en la ayuda humanitaria al país caribeño, que fue azotado por un terremoto el pasado martes.
En este nuevo avión, un Hércules de las Fuerzas Armadas del país suramericano, viajan además profesionales médicos, expertos en catástrofes, cuatro militares uruguayos con perros rastreadores y un grupo de periodistas locales, informaron fuentes oficiales.
El material médico que transporta está destinado al Hospital Militar Reubicable Argentino, que funciona en Puerto Príncipe y que ha atendido ya a cientos de heridos en el terremoto de 7 grados en la escala de Richter que sufrió el país caribeño el pasado martes.
Este segundo contingente partió cuando todavía no ha podido aterrizar en la capital de Haití el avión que despegó anoche de Argentina con la primera partida de ayuda humanitaria.
El avión se encuentra varado a 120 kilómetros de Santo Domingo ya que tanto el aeropuerto de la capital de la República Dominicana como el de Puerto Príncipe están colapsados.
Se estima que el avión no podrá acceder a la isla caribeña asolada por el terremoto hasta mañana, informaron hoy fuentes oficiales.
El comandante operacional del estado Mayor Conjunto, Daniel Camponovo, aseguró hoy que están haciendo lo posible para que el Hércules que espera en República Dominicana pueda ingresar a Haití.
Este primer avión transportaba material médico, equipos electrógenos, teléfonos satelitales y víveres, así como médicos y voluntarios de Cascos Blancos especializados en catástrofes para colaborar con las tareas humanitarias que se desarrollan en Haití.
Por otra parte, la Gendarmería Nacional (policía de frontera) informó hoy que los restos del cabo argentino fallecido en Haití, Gustavo Gómez, llegarán a Buenos Aires este domingo, y después de recibir los honores correspondientes serán trasladados a su ciudad, en el norte del país.
El subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jon Andrus, admitió hoy que pese a las dificultades para confirmar una cifra oficial de fallecidos en el terremoto, diversas fuentes calculan que hay entre 50.000 y 100.000.