El Gobierno de Argentina lanzó hoy un plan para el recambio de refrigeradores como parte de un paquete de medidas destinadas mantener el ritmo de la economía ante la crisis global.
El programa, presentado por la presidenta argentina, Cristina Fernández, propone la entrega de los viejos refrigeradores por otros nuevos, que se venderán en doce cuotas fijas con un interés anual del 11 por ciento.
Este recambio, dijo la mandataria, permitirá, además de estimular la fabricación local de refrigeradores, ahorrar energía eléctrica ya que los nuevos aparatos son más eficientes en el consumo energético.
Los viejos refrigeradores serán destinados a chatarra y reutilizados por las empresas siderúrgicas.
En tanto, a los fabricantes de refrigeradores se le otorgará financiación para la compra de bienes de capital y para mano de obra.
La medida anunciada hoy se suma a otras lanzadas en las últimas semanas para garantizar el mantenimiento del nivel de actividad económica y de empleo en un contexto de crisis financiera global.
La obra pública y el consumo han sido los principales motores del crecimiento económico de más del 8,5 por ciento anual en promedio que registra Argentina desde 2003 y que este año muestra signos de debilidad por factores internos y externos.
Los pronósticos privados más optimistas marcan que Argentina crecerá este año un 6,8 por ciento, como consecuencia de la caída de los precios internacionales de granos y cereales, de las exportaciones de automóviles y de la construcción.
Para estos mismos analistas, que el Banco Central argentino consulta mes a mes, el país crecerá el próximo año un 2,7 por ciento, frente a un pronóstico gubernamental de expansión del 4 por ciento y otras previsiones privadas que vaticinan un crecimiento nulo.