Armas**Excelente idea es la de controlar la tenencia de armas de fuego y regular todo lo concerniente al tema en una ley. De paso, convendría considerar la enérgica penalización de su posesión ilegal, lo que hasta ahora ha sido tratado con demasiada benevolencia, lo cual ha estimulado su proliferación indiscriminada entre delincuentes y no delincuentes.
Penas**La represión se justifica porque se ha llegado a tal extremo, que prácticamente no hay paseo de buses, fiesta casera ni discoteca a donde no ingrese algún gracioso armado que, al primer trago o discusión por superficial que sea, saque a relucir sus instintos de gatillo alegre. Hasta los automovilistas están exhibiendo pistolas si alguien los pasa o les pita.
Experiencia**Conveniente sería revisar la experiencia del presidente Ricardo Maduro en Honduras, quien atribuye a su ley de penalización su relativo éxito en disminuir el índice de violencia en ese país. Y si bien no logró pacificarlo por completo, fue por razón de las "maras", que es un fenómeno en parte importado. Lo relevante es que al que agarren infringiendo la prohibición, sepa que son al menos cuatro años tras las rejas.