El arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, lamentó hoy las protestas que el pasado fin de semana se celebraron en la Gran Manzana a favor y en contra de la construcción de un centro cultural cerca de la zona cero de Manhattan, que incluye la creación de una mezquita.
Tras reunirse con el gobernador de Nueva York, David Paterson, para tratar la polémica, Dolan reconoció su preocupación por la manera en que se lleva a cabo el debate sobre la mezquita, una polémica que a su juicio pone en peligro los valores de tolerancia que caracterizan a los neoyorquinos.
"Creo que necesitamos no estar enfrentados, sino tomar distancia y ver las cosas a través de una mirada cuerda. No necesitamos protestas, sino promotores de diálogo y civismo", explicó el máximo responsable de la Iglesia católica en Nueva York, quien la semana pasada abogó por cambiar la ubicación del centro islámico.
Dolan aseguró además que los neoyorquinos comparten unos valores de tolerancia y unidad que están en peligro, por lo que pidió a los detractores y defensores del proyecto que se relajen y dialoguen para encontrar una solución.
Paterson también criticó el tono de la polémica y aseguró que odia ver "a los neoyorquinos pelearse", al tiempo que insistió en su voluntad de reunirse con los promotores del centro para encontrar una nueva ubicación.
"No quiero decir a nadie qué hacer con sus derechos, porque eso no se hace en este país, pero sí quiero realizar una llamada (a los promotores del proyecto) para mantener una conversación", aseveró.
Paterson se ha mostrado partidario desde el principio de hallar un lugar alejado de la zona cero para el centro islámico, pero aún no ha podido reunirse con los impulsores de un proyecto, que es de carácter cultural y comunitario y que contará con una mezquita entre sus instalaciones.
Algunos familiares de los fallecidos en los ataques del 11 de septiembre de 2001 se han mostrado también en contra de la construcción del centro en todo el bajo Manhattan, terreno que ha llegado a ser tildado de "tierra sagrada".
Sin embargo, hay otras familias que están a favor del centro y algunas de ellas anunciaron hoy que el miércoles presentarán, junto a grupos de defensa de derechos civiles y a líderes comunitarios y religiosos, una asociación en apoyo de la libertad de religión.
La polémica sobre el centro islámico ha servido también para llamar la atención sobre otro proyecto para levantar un edificio religioso en la zona cero: la iglesia ortodoxa griega de San Nicolás, el único templo destruido en los ataques contra el World Trade Center del 11-S.
Esa iglesia desapareció bajo los escombros de las Torres Gemelas y, desde entonces, la Archidiócesis Ortodoxa Griega de EE.UU. lucha para reconstruirla.
Sin embargo, el proyecto lleva paralizado varios años por discrepancias con la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, propietaria de los terrenos de la zona cero.
Esa archidiócesis ha recibido el apoyo del ex gobernador de Nueva York, George Pataki, y denuncia que las autoridades permitan la construcción del centro islámico y, sin embargo, no hayan solucionado los problemas económicos que permitirán levantar la nueva iglesia de San Nicolás.
"No sabemos de dónde vienen los fondos ni cuáles son los valores de las personas que respaldan la mezquita", dijo esta semana Pataki, quien lamentó que la Autoridad Portuaria haya "fracasado" y no haya mantenido un diálogo con los líderes ortodoxos para levantar la iglesia.
La Archidiócesis Ortodoxa Griega de EE.UU. y la Autoridad Portuaria dieron por terminadas sus negociaciones en 2008 después de que la última accediera a destinar 20 millones de dólares al proyecto, pero impusiera restricciones al tamaño del mismo y propusiera alejarla de los pies de los nuevos edificios a una dirección más alejada. EFE
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