El presidente de la Conferencia del Episcopado de Haití y arzobispo de Cabo Haitiano, Louis Kebreau, estimó hoy que más de 500.000 personas murieron en el terremoto de enero pasado, alegando que a más de un mes de la tragedia continúan apareciendo cadáveres debajo de los escombros.
El arzobispo participó en un encuentro con estudiantes haitianos de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) en Santiago, norte de la República Dominicana, donde abogó por la reconstrucción "digna" y "humana" de Haití.
Asimismo, Kebreau rechazó que el sismo que afectó a su país haya sido un castigo de Dios, como han comentado algunas personas.
Al contrario, argumentó, el terremoto servirá para un cambio de mentalidad del pueblo haitiano y contribuirá a que los "haitianos reflexionemos sobre el sentido de la vida".
En el encuentro, que contó también con la presencia del rector de la PUCMM, monseñor Agripino Núñez Collado, el haitiano expresó que la Iglesia Católica perdió a muchos de sus representantes en el terremoto, entre los cuales destacó a 16 seminaristas y un sacerdote que murieron al desplomarse las instalaciones de dos seminarios en Puerto Príncipe.
Según Kebreau, la magnitud de los daños causados por el sismo fueron mayores porque Puerto Príncipe estaba construida para acoger a 100.000 habitantes, pero que al momento de la catástrofe en la ciudad vivían más de tres millones de personas en medio de construcciones anárquicas y sin un plan de desarrollo urbano.
"Todo está por el suelo", describió el mitrado católico y dijo que el panorama en su país es "desolador" y que Puerto Príncipe está "en penurias".
Asimismo, destacó las manifestaciones de unidad y solidaridad con el pueblo haitiano tras el terremoto, al tiempo que agradeció el respaldo y la ayuda que ha brindado la República Dominicana a Haití.
El presidente de la Conferencia del Episcopado de Haití abogó, además, de por la reconstrucción de Haití, por una mejoría en la vida de sus compatriotas.
Igualmente señaló que para su país es fundamental poder aprovechar el capital que tiene en la gran cantidad de jóvenes haitianos que estudia en universidades extranjeras, como República Dominicana.
Un terremoto de 7 grados en la escala de Ritcher devastó a Haití el pasado 12 de enero, causando la muerte de al menos 217.000 personas y dejando unos tres millones de damnificados, según las autoridades del país caribeño.
Sin embargo, el pasado 21 de febrero, el presidente haitiano, René Préval, calculó que una vez se terminen las labores de desescombro los muertos podrían ser unos 300.000.