La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, valoró hoy el proceso judicial que se ha celebrado en Kinshasa por el asesinato de un destacado defensor de los derechos humanos, pero rechazó las condenas a pena de muerte.
El pasado día 23, un tribunal militar de la República Democrática del Congo (RDC) condenó a pena de muerte a cuatro policías, entre ellos un alto mando de los servicios secretos, y a cadena perpetua a otro por el asesinato de Floribert Chibeya, presidente de la ONG "La voz de los sin voz", al tiempo que absolvió a otros tres agentes.
"La Unión Europea (UE) ve en estas sentencias un elemento positivo en el marco de la aplicación de la Justicia" en la RDC y permanecerá atenta a cualquier decisión judicial adicional que pudiera haber, indicó la Alta Representante en un comunicado.
Reiteró su llamamiento para que las autoridades congolesas que hagan todos los esfuerzos para garantizar que ningún responsable escape al peso de la justicia.
La mayoría de los condenados se encuentran prófugos.
Sin embargo, Ahston reafirmó su rechazo a la pena de muerte y pidió que las condenas que se han impuesto en ese sentido sean conmutadas por la cadena perpetua.
La Alta Representante instó en este contexto a la abolición "definitiva" de la pena de muerte en la RDC.
En los diez años que lleva en la Presidencia congolesa Joseph Kabila no se ha ejecutado la pena de muerte en la RDC.
Ashton recordó además que la lucha contra la impunidad y por la defensa de los derechos humanos son uno de los elementos centrales de la cooperación de la UE con la RDC.
La UE ha demandado desde el primer día que "se arroje toda la luz" sobre el asesinato de Chibeya y la desaparición de su chófer, Fidèle Bazana, y que el proceso se desarrolle de manera ejemplar.
Diplomáticos de la Unión Europea (UE) asistieron de manera regular a las audiencias, las cuales, indicó Ashton, se celebraron, en términos generales, de manera "satisfactoria".
Chebeya fue asesinado en junio pasado, al día siguiente de una entrevista con el Inspector general de la Policía Nacional Congoleña, general Jhon Numbi, y su cadáver maniatado fue encontrado en el asiento trasero de su automóvil en el barrio de Matadi, a las afueras de la capital de la RDC.
El chófer del activista humanitario congolés, Fidele Bazana, se encuentra en paradero desconocido desde entonces.