El nuevo ministro de Defensa, Cecilio Pérez Bordón, asumió hoy funciones, después de que ayer el jefe de Estado Fernando Lugo lo designara para dirigir esa cartera, pese a la desaprobación de referentes de su principal aliado político en el Gobierno.
El vicepresidente paraguayo, Federico Franco, consideró hoy que el nuevo ministro de Defensa es el "autor moral" de una carta no muy diplomática enviada el pasado febrero por su antecesor a la embajadora de Estados Unidos en Paraguay, Liliana Ayalde.
Pérez Bordón asumió su cargo en un acto realizado en el Palacio de Gobierno, en reemplazo del general retirado Luis Bareiro Sapini, quien dimitió el pasado lunes luego de que la Cámara de Diputados, controlada por la oposición, aprobara su enjuiciamiento político por presunto mal desempeño en sus funciones.
La misiva, en la que la embajadora fue calificada de "primeriza" y acusada de intromisión en asuntos internos, fue enviada a Ayalde luego de que fuera anfitriona de un almuerzo en el que supuestamente se emitieron opiniones de agravio contra el Gobierno.
En la reunión social participaron militares estadounidenses, el vicepresidente del país, que mantiene públicas desavenencias con el jefe de Estado, y el funcionario ahora promovido, que entonces era viceministro de Defensa y fue el que informó a Bareiro del contenido de la charla.
"Se le destituye a Bareiro Spaini, pero se le pone al delator", afirmó a los periodistas Franco, uno de los principales referentes del oficialista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA, de centro derecha), segunda fuerza electoral del país.
Con el relevo de Bareiro Spaini, su procesamiento político quedó sin efecto en el Senado, de mayoría opositora y que oficia de tribunal en este tipo de procedimientos.
Los diputados habían resuelto enjuiciarlo políticamente tras negarse a comparecer para dar detalles sobre un reciente robo de tres fusiles de la sede del Comando del Ejército.
Bareiro Spaini, quien ocupaba uno de los cupos de poder de los grupos de izquierda que apoyan al jefe de Estado, ya había sido repudiado por el Congreso y la oposición por el incidente con la embajadora de EE.UU. y por permitir, en mayo de 2009, una acampada de jóvenes progresistas en una instalación militar.