El Kremlin exigió ayer a Estados Unidos e Irak que garanticen la seguridad de sus ciudadanos, tras el ataque contra un convoy que evacuaba de Bagdad al embajador ruso, otros diplomáticos y un grupo de periodistas, y que se cobró al menos cinco heridos.
La caravana, en la que viajaba el jefe de la legación diplomática rusa en la capital iraquí, Vladímir Titorenko, y otras 22 personas, fue tiroteada por fuerzas desconocidas a unos ocho kilómetros al noroeste de Bagdad cuando se dirigía a la frontera con Siria.
El ministerio de Asuntos Exteriores convocó con urgencia los embajadores de Estados Unidos e Irak en Moscú, Alexander Vershbow y Abbas Jalaf, respectivamente, para demandarles que garanticen la seguridad de los ciudadanos rusos, "investiguen y castiguen a los responsables del incidente".
Yakovenko informó de que el convoy logró llegar hasta la localidad de Faluja, a unos 50 kilómetros al noreste de Bagad, controlada por las fuerzas iraquíes, donde los heridos recibieron atención médica. Añadió que la caravana con los diplomáticos y periodistas rusos continuará mañana el viaje de más de 800 kilómetros que separa Faluja de la frontera con Siria.
El Pentágono investiga sobre el ataque de un convoy diplomático ruso que salía de Bagdad y en el cual se encontraba el embajador de Rusia, lo que motivó una llamada del secretario de Estado Colin Powell a su homólogo en Moscú Igor Ivanov.
El subjefe del estado mayor conjunto estadounidense, general Peter Pace, indicó ayer que no hay ninguna información que indique que en el ataque hayan estado implicadas las fuerzas anglo-estadounidenses.