El Gobierno de Teherán tiene desde hoy 20 días para responder a la oferta de Estados Unidos de reactivar las negociaciones sobre su programa nuclear, mientras grupos religiosos piden más sanciones contra ese país.
Líderes de las principales agrupaciones cristianas de EE.UU. aumentaron hoy su campaña de presión para que el Congreso apruebe "sanciones significativas" para impedir que Irán adquiera armas nucleares.
La coalición "Líderes cristianos por un Irán libre de armas nucleares", divulgó hoy una carta enviada a líderes de la Cámara de Representantes, que prevé votar una serie de sanciones contra ese país la próxima semana.
El problema de Irán es uno de los retos que afronta el Gobierno del presidente Barack Obama que, en aras de incentivar las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán, fijó el plazo del 31 de diciembre para que éste responda a sus propuestas.
De gira por Irak, el secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, dijo hoy que espera que la comunidad internacional imponga más sanciones contra Irán, como castigo a su programa nuclear.
La decisión sobre si el Gobierno de Obama impondrá o no más sanciones contra la elite política y militar de Irán se producirá a comienzos de 2010, según fuentes demócratas.
La carta insta a la cámara baja a que apruebe una iniciativa contra Irán, al que acusan de ser el principal promotor del terrorismo en el mundo y de apoyar a grupos como Hizbolá y Hamás en el Líbano y la Franja de Gaza.
"Ahora que el régimen iraní ha dejado en claro su creciente desafío al mundo, ha llegado el momento de que el Congreso actúe", dijo en un comunicado Richard Land, representante de la Convención Bautista del Sur.
En la misiva, los líderes religiosos señalaron que se acerca el plazo de fin de año para que Irán acepte un acuerdo mediante el cual tendría que entregar buena parte de su uranio enriquecido.
A falta de progresos en las negociaciones con Irán, es hora de que Teherán "reciba pruebas de que hablamos en serio", dijo la coalición de líderes evangélicos, católicos y de otras religiones.
Irán insiste en que su programa nuclear tiene objetivos pacíficos y se ha negado a regresar a la mesa de negociaciones.
También rechazó una oferta, que había aceptado inicialmente en octubre pasado, para permitir el acceso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica, de Naciones Unidas a una segunda planta de enriquecimiento de uranio, que fue descubierta gracias a informes de inteligencia.
El grupo expresó alarma de que, en claro desafío a la comunidad internacional, Irán ha dicho que tiene intenciones de construir otras diez instalaciones para el enriquecimiento de materiales nucleares, con lo que ese país tendría "suficiente para producir más de 150 bombas al año".
Entre otros elementos, la iniciativa ante el Legislativo ampliaría las sanciones económicas contra la República Islámica y restringiría los préstamos estadounidenses de los que depende el sector petrolero iraní.
También se impondrían sanciones a empresas que exportan gasolina a Irán o que importan sus productos, entre estas algunas compañías estatales de países con peso de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Sin embargo, los detractores de la medida aseguran que las sanciones unilaterales son ineficaces y contraproducentes, precisamente porque podrían causar tensiones con algunos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.
Se prevé que la Cámara de Representantes vote la medida la próxima semana, aunque el Senado podría esperar hasta después del receso navideño, en 2010, debido a la acritud del debate actual sobre la reforma de salud.
La carta de los religiosos, con fecha del jueves, está dirigida a la presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi; el líder de la minoría republicana en esa cámara, John Boehner; el presidente del Comité de Asuntos Exteriores, Howard Berman, y la republicana de mayor rango en el mismo, Ileana Ros-Lehtinen.