La selección australiana desplegó toda su batería para imponerse ayer a su similar de Holanda 22-2 carreras en sólo siete innings y se clasificó a la final del béisbol olímpico cuando resta una fecha de la ronda eliminatoria.
En un partido con marcador insólito, los australianos despacharon 19 carreras en los tres episodios iniciales, incluyendo 9 en el primero.
En ese primer tercio del juego, los australianos batearon tres de sus cuatro jonrones: Ronenberg, con un compañero en circulación en el primero; Van Buizen, con bases llenas en el segundo y Fingleson con dos hombres en la ruta en el tercero.