El avance de los resultados del censo uruguayo realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reveló que la población del país suramericano está estancada o en retroceso respecto a la anterior medición de la población, según apuntaron hoy las autoridades.
En la presentación pública de los resultados, la directora técnica del INE, Laura Nalbarte, aseguró que, a falta de dos días para culminar la recopilación de datos, el número de personas residentes en Uruguay era de 3.216.257, una cifra inferior en 24.746 personas a los 3.241.003 habitantes que tenía el país en 2004.
Sin embargo, las proyecciones del INE señalan que cuando se concluya el recuento esta cifra será algo superior, aunque no por un número muy alto, lo que confirma que Uruguay tiene la tasa de crecimiento más baja de toda América Latina.
De ser así, se cumplirán los pronósticos lanzados por el presidente uruguayo, José Mujica, quien lamentó en semanas anteriores que los uruguayos sean cada vez menos y pidió a los ciudadanos tomar medidas para fomentar la natalidad.
Las cifras oficiales finales de este censo, que en un principio tenía que haber concluido en septiembre pasado, se darán en enero próximo, una vez concluida una encuesta de evaluación censal que abarcará a 9.000 domicilios para comprobar la calidad y cobertura en la recogida de datos.
El desarrollo del censo y la lentitud con la que ha sido confeccionado ha levantado severas críticas en todos los sectores políticos y en la prensa del país, que pide la dimisión de sus responsables por los retrasos sufridos en su elaboración.
En ese sentido, Nalbarte reconoció que fue un "error" de su organización anunciar que el Censo 2011 iba a concluirse en tan solo un mes de trabajo y no en los cuatro meses que lleva hasta la fecha.
La funcionaria atribuyó a problemas de conectividad y tecnología y a la falta de recursos humanos para la obtención de datos.
Aún así, pese a estas dificultades, Nalbarte aseguró que la información obtenida será de calidad.
El censo arrancó en septiembre tras una importante campaña de presentación, en la que se señaló qué tipo de preguntas iban a realizarse y el procedimiento que se iba a seguir, que incluía el uso de una terminal computarizada en la que los censistas recopilaban y enviaban los datos a la sede central del INE para su procesamiento.
Sin embargo, la fecha prevista no se cumplió y el último tramo de trabajo se realizó con encuestas realizadas a mano y por teléfono para evitar que el censo se realizara en enero y febrero, cuando la mayoría de uruguayos parte de vacaciones.