La ciudad de Ayacucho, en la sierra sur de Perú, despidió hoy con un masivo velorio en su plaza principal a 105 víctimas de la matanza de Putis, cometida en 1984 por militares peruanos, y cuyos restos fueron identificados este año.
El centenar de féretros recorrió varias calles de la ciudad rumbo a la plaza de armas de Ayacucho, donde fueron colocados frente al atrio de la catedral para recibir la despedida de sus familiares, instituciones defensoras de los Derechos Humanos y autoridades locales.
Los cajones blancos estaban acompañados por flores y velas, y en algunos casos llevaban pequeñas sonajas, muñecas y camioncitos para identificar a los niños que murieron en esa masacre.
Por los nombres que llevaron escritos se pudo constatar que murieron familias completas con niños tan pequeños como Alicia Mendoza Fernández, de un año, o los hermanos Félix y Juana Fernández Fernández, de cuatro y doce años, respectivamente.
En la tarde hubo presentaciones musicales y teatrales en memoria de los campesinos asesinados hace 25 años por militares de una base antiterrorista instalada en Putis, una alejada comunidad de la región Ayacucho, en plena época de combate contra Sendero Luminoso.
Los soldados reunieron a los campesinos en el patio de la escuela de Putis, el 13 de diciembre de 1984, y separaron a hombres de mujeres y niños.
A los hombres los mandaron a cavar una fosa para instalar una piscigranja, pero una vez concluida esta obra los acribillaron, mientras que las mujeres eran violadas y asesinadas por otro grupo de militares.
El director regional de la asociación Paz y Esperanza, Nolberto Lamilla, que asumió la defensa legal de los deudos en 2004, dijo a Efe que de los 105 restos que se van a enterrar, 92 corresponden a cuerpos enteros y de ellos sólo 28 han sido plenamente identificados.
De esos identificados, "ocho son menores de edad, de entre cero a doce años", agregó Lamilla.
El representante subrayó que "de esos 92 cuerpos formados, 48 corresponden a menores de edad y, de ésos, 38 son menores de diez años".
"Por lo que, del universo de restos que ahora estamos velando, la mayoría constituyen menores de edad", puntualizó para describir la crueldad del episodio.
Los peritos del Equipo de Antropología Forense (Epaf) exhumaron los restos a mediados del año pasado en cuatro fosas y en una de ellas se encontraron 65 restos humanos, la mayor cantidad.
Precisamente, esa fosa habría sido la piscigranja que los militares les pidieron construir a los comuneros de Putis.
Otros restos, principalmente niños con los restos parcialmente incinerados, se encontraron en la escuela y en la iglesia de Putis, informó Lamilla.
La exhumación e identificación de las víctimas de Putis fue posible por el trabajo realizado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que investigó la violencia terrorista entre 1980 y 2000, y entregó su informe final en 2003.
Sin embargo, la acusación a los responsables de la matanza no ha sido posible por la negativa del Ministerio de Defensa y del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de dar información sobre los militares que estuvieron destacados a esa zona en ese momento.
"La respuesta es la misma: no hay documentación, probablemente se perdieron los documentos o quizás se exhumaron (...) así de fácil", expresó Lamilla.
El defensor de las víctimas pidió que la fiscalía intervenga con mayor firmeza para recoger un inventario con la identificación de los responsables y poder formalizar una denuncia.
Esta noche se oficiará una misa en la basílica catedral por las víctimas y después seguirá una vigilia.
El entierro en Putis se realizará el próximo sábado, después de un largo traslado por carretera que comenzará a primera hora de mañana, viernes.