La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, resolvió no asistir a la ceremonia del próximo domingo en la que será develado un monumento a la memoria del asesinado líder derechista Jaime Guzmán Errázuriz, considerado el ideólogo de la dictadura de Augusto Pinochet, informaron hoy fuentes oficiales.
El portavoz del Gobierno, Francisco Vidal, comunicó a los periodistas que en representación de la mandataria participarán en la ceremonia los ministros del Interior, Edmundo Pérez Yoma, y de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo.
La mandataria había sido invitada a encabezar el acto por la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido creado por Guzmán y que fue el sustento político del régimen de Pinochet (1973-1990).
Fuentes de ese partido dijeron hace varias semanas que Bachelet había aceptado la invitación, lo que dio lugar a un agrio debate sobre la conveniencia de que la mandataria socialista estuviera en un homenaje a quien fue el principal autor de la Constitución autoritaria que Pinochet impuso a Chile en 1980.
Guzmán era senador de la UDI cuando fue asesinado, el 1 de abril de 1991, por miembros de una facción del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), que persistió en la violencia tras la recuperación de la democracia en 1990.
La Constitución de 1980 contenía numerosos "enclaves autoritarios", como los senadores designados y vitalicios o la inamovilidad de los jefes militares que aún no han sido eliminados del todo por la oposición de la derecha, como es el caso del sistema electoral binominal, que ha marginado a la izquierda de tener representación parlamentaria.
En principio, el monumento a Guzmán, de unos 35 metros de extensión, iba a ser instalado en la céntrica Plaza Baquedano de Santiago, pero tras el rechazo de los vecinos del sector, que incluso se organizaron en un movimiento ciudadano, fue emplazado en el residencial municipio de Vitacura, bastión electoral de la derecha.
El portavoz Francisco Vidal dijo que ya había comunicado la determinación de la presidenta al senador de la UDI Pablo Longueira, encargado de la "Corporación Pro Memorial Jaime Guzmán Errázuriz", quien la había invitado.
Vidal evitó revelar los motivos que esgrimió la mandataria para restarse del acto, al aseverar que "es la invitada la que tiene los argumentos" y que no le correspondía a él informarlos.
Precisó que "la UDI tiene todo el derecho en democracia a levantar ese memorial y la presidenta tiene a su vez el derecho de no concurrir, no obstante haber sido invitada".
Subrayó que la decisión de Bachelet no significa que deje de condenar el asesinato de Jaime Guzmán y defendió "el respeto a las diferencias" y a "las diversas interpretaciones de la historia reciente (de Chile), que para muchas personas está marcada con fuego".
Preguntado si para Bachelet era demasiado el costo político por participar en el acto, Vidal aseguró: "aquí no hay calculadora, hay una decisión personal de la Presidenta" adoptada "de acuerdo con sus convicciones".