El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó hoy el "despiadado" ataque suicida ocurrido en un santuario sufí de Lahore (Pakistán) donde murieron 41 personas y otras 175 resultaron heridas.
Ban "condena en los más firmes términos el ataque suicida contra el santuario de Data Ganj Baksh en Lahore, donde se han perdido docenas de vidas y muchos más han quedado heridos", según un comunicado de prensa emitido por Naciones Unidas.
El máximo responsable del organismo multilateral consideró que "atentar deliberadamente en un lugar multitudinario hace este ataque particularmente despiadado", al tiempo que envió sus condolencias a las familias de las víctimas y al Gobierno y al pueblo pakistaní.
En el atentado del jueves contra el templo sufí hubo tres explosiones, dos de ellas provocadas por terroristas suicidas de unos 20 años de edad y otra por un artefacto de poca intensidad, según fuentes policiales de ese país.
Los jueves son un día especial en el calendario sufí, una corriente moderada y minoritaria que tiene una fuerte tradición en Pakistán.
Este ataque ocurre tras un periodo de relativa calma en Pakistán, donde el último gran atentado sucedió a finales de mayo precisamente en Lahore, capital de la provincia del Punjab, y también contra templos de una secta islámica minoritaria.
En aquella ocasión, al menos 93 fieles ahmedi, una doctrina considerada ajena al Islám por el Estado paquistaní, murieron en dos ataques casi simultáneos perpetrados por sendos comandos talibanes.