El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo hoy que la salida de Kirguizistán del presidente Kurmanbek Bakíev contribuirá a la estabilidad y la pacificación del país tras su sangriento derrocamiento la semana pasada.
"El secretario general considera que es un paso importante hacia el desarrollo pacífico, estable, próspero y democrático del país, así como a su buen gobierno", dijo en un comunicado el portavoz de la ONU, Martin Nesirky.
Por ello, indicó que el máximo responsables de la ONU "celebra" el acuerdo alcanzado por Bakíev con el Gobierno provisional kirguís que permite la salida del país del presidente depuesto.
Nesirky apuntó que Naciones Unidas, junto con sus socios regionales e internacionales, está dispuesta a colaborar con las autoridades en Biskek para beneficio del pueblo de Kirguizistán.
"El secretario general subraya la importancia de garantizar el respeto universal de los principios humanitarios internacionales y los derechos humanos, así como la justicia y la responsabilidad", agregó.
Bakíev abandonó hoy en un avión militar el sur de Kirguizistán, donde se había refugiado desde los violentos disturbios en Biskek de la semana pasada, para exiliarse provisionalmente en Kazajistán.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) anunció que la partida de Bakíev fue acordada con los presidentes de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, Estados Unidos, Barack Obama, y Rusia, Dmitri Medvédev, con la mediación de la ONU y la Unión Europea.
Ahora, el Gobierno provisional quiere que se entregue el hermano de Bakíev, Zhanish, jefe del Servicio de Protección Estatal, buscado por la Justicia por ordenar disparar contra los manifestantes cuando asaltaban la sede del Gobierno en la capital del país.
El depuesto presidente, acusado por la oposición de autoritarismo, nepotismo, abusos y corrupción, huyó de Biskek tras los violentos choques entre sus cuerpos de seguridad y los manifestantes que el pasado 7 de abril causaron más de 80 muertos y unos 1.600 heridos.