El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aplaudió hoy la apuesta del rey de Baréin, Hamad bin Isa al Jalifa, para que se inicie un diálogo nacional sin condiciones previas que dé una salida a la crisis que vive el país, y expresó su deseo de que ello lleve a un proceso de reformas.
"El secretario general espera que ese diálogo sea real y significativo, y conduzca a un completo proceso de reformas que responda a las aspiraciones políticas, económicas y sociales del pueblo de Baréin", indicó la oficina del portavoz de Ban, Martin Nesirky, en un comunicado.
El máximo responsable de la ONU pidió asimismo a "todas las partes" que trabajen "constructivamente" para crear "el entorno propicio" para que el diálogo ayude a acabar con la crisis que atraviesa el país árabe, donde se iniciaron revueltas populares el pasado 14 de febrero.
Ban reiteró asimismo su petición a "las autoridades y las fuerzas de seguridad" de Baréin para que actúen "en concordancia a las normas y estándares internacionales en relación al respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales".
Baréin es un archipiélago del Golfo Pérsico formado por 36 islas y el 70 por ciento de su población es chií, comunidad que ha protagonizado numerosas protestas en los últimos meses para exigir una mayor reforma democrática y un papel más representativo en el país.
El rey del país árabe hizo un llamamiento el martes a los poderes ejecutivo y legislativo para convocar un consenso nacional y adoptar las medidas necesarias para que éste sea serio, global y sin requisitos previos a partir de principios del próximo julio.
Al Jalifa, en el poder desde 1999, expresó su deseo, según la agencia de noticias estatal BNA, de que todas las partes participen en el diálogo y desempeñen un papel por el futuro del país, y agregó que los resultados del diálogo se presentarán a las instituciones constitucionales competentes y se celebrarán elecciones para cubrir los escaños del Parlamento que están vacantes.
El Parlamento bareiní está constituido por dos cámaras, una designada directamente por el monarca y otra elegida por el voto popular.
El pasado 15 de febrero, el principal partido opositor, el chií Al Wifaq, anunció que suspendía su participación en el Parlamento por la represión de las protestas.