El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inauguró hoy el edificio temporal que albergará su despacho y otras oficinas del organismo durante el transcurso de la renovación de la emblemática sede de Naciones Unidas en Nueva York.
La apertura de la nueva estructura, que ha costado 140 millones de dólares, marca el inicio oficial del proyecto de remodelación del complejo de la ONU en Manhattan, que ha obligado a trasladar a dependencias provisionales a unos 5.000 empleados del organismo.
"Este es el pago de la cuota inicial de cara a conseguir un edificio para el Secretariado más moderno, que consuma menos energía y sea más ecológico", dijo Ban en el acto de inauguración.
Subrayó también en su intervención que el nuevo edificio es deliberadamente espartano, para ahorrar costos y asegurar que se pueda desmantelar con facilidad una vez se acaben las obras en la sede del organismo en unos tres años.
Situado en el jardín norte del complejo de Naciones Unidas en Nueva York, su arquitectura es similar a la de una nave industrial, carece de ventanas, escaleras mecánicas o moquetas, aunque sus salas de conferencias cuentan con los equipos de comunicación más modernos.
Además del secretariado general, en los próximos años también se trasladarán temporalmente a su interior la Asamblea General y el Consejo de Seguridad.
"Este edificio se ha diseñado para que dure un tiempo limitado, sea económico y práctico", recordó el secretario general, que a lo largo de las últimas semanas ha trasladado su despacho desde el piso 38 de rascacielos de la ONU al tercer piso de la nueva instalación.
Las tres plantas del edificio temporal albergarán a sólo una pequeña parte de los 5.000 empleados que trabajan en la sede del organismo, por lo que la mayoría ha sido reubicado en oficinas alquiladas en rascacielos cercanos.
En las últimas semanas, los traslados han convertido al llamado "Palacio de Cristal" de Naciones Unidas en un cascarón vacío, en el que es más fácil encontrar un operario con casco que a diplomáticos o funcionarios.
El proyecto de 1.900 millones de dólares (1.337 millones de euros) tiene como objeto modernizar el edificio construido en 1952 y convertirlo en un modelo ecológico.
Sus responsables aseguran que reducirá en un 50 por ciento el consumo energético y en un 45 por ciento las emisiones de dióxido de carbono.
Para ellos se instalarán 14 kilómetros de cañerías nuevas, 65 kilómetros de conductos eléctricos y 65 kilómetros de cables de telecomunicaciones, entre otras cosas.
El paso de cinco décadas se hace evidente en el interior del complejo de Naciones Unidas, donde las goteras son comunes, su estructura contiene amianto, carece de un sistema de riego contra incendios y la potencia de la calefacción es insuficiente.
La reconocida sede de la ONU fue diseñada por un equipo de once arquitectos, del que formó parte el suizo Charles Edouard Jeanneret-Gris, Le Corbusier, y construida en un terreno donado por la rica familia Rockefeller.