El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, instó hoy a un cese de las hostilidades entre grupos armados rivales en el este de la República Democrática del Congo (RDC), cuyos combates han contribuido a exacerbar la violencia en la región.
La portavoz de la ONU, Michele Montás, señaló que el secretario general está muy preocupado por los enfrentamientos en la zona de Rutshuru entre rebeldes tutsis del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) y las milicias mai-mai, aliadas del Gobierno de Kinshasa.
"También le ha causado preocupación la información de que se han producido esta mañana ataques del CNDP contra posiciones de las Fuerzas Armadas de la RDC en el área de Nyanzale", apuntó.
Montás subrayó que Ban pide un cese inmediato de las hostilidades y la retirada de las fuerzas combatientes a las posiciones anteriores al 28 de agosto, cuando se reanudaron los choques en la provincia de Kivu Norte.
"Urge a los grupos armados involucrados en los combates a respaldar los esfuerzos para hallar una solución política a la crisis en el este de la RDC y a evitar actividades que aumenten el desplazamiento y sufrimiento de la población civil", reiteró.
La portavoz dijo que Ban colabora de cerca con los líderes de la región para hallar una solución pacífica al conflicto y ha viajado a Nairobi para asistir a la cumbre regional convocada por la ONU y la Unión Africana (UA) sobre la crisis.
El máximo representante de la ONU presidirá el encuentro internacional que se celebrará el viernes en la capital keniana, en el que se espera a los presidentes de la RDC, Joseph Kabila, y de Ruanda, Paul Kagame.
Kinshasa acusa al mandatario ruandés de apoyar a los rebeldes del CNDP, liderados por el general renegado Laurent Nkunda, responsables de la ofensiva que desde finales de agosto ha sumido al este de la RDC de nuevo en el caos.
Ban llega a Nairobi con la intención de mediar entre Kagame y Kabila, así como para convencer al presidente congoleño de que negocie con Nkunda para no poner en peligro el alto el fuego declarado en pasado 29 de octubre por los rebeldes.
Unas 250.000 personas se han visto desplazadas de sus casas en la zona desde que se reanudaron las hostilidades, 100.000 de ellas durante la ofensiva del CNDP de las dos últimas semanas.
De los alrededor de seis millones de habitantes que hay en Kivu Norte, se calcula que una quinta parte, 1.200.000, viven desplazados y en una situación desesperada a causa del conflicto.